La actual Ley de prevención de Blanqueo de Capitales lleva más de una década en vigor y afecta a miles de entidades, instituciones e incluso a autónomos y pymes de varios sectores.
El blanqueo de capitales es un delito que se deriva de otras actividades ilegales y busca aflorar dinero ilícito utilizando empresas y profesiones de diferentes sectores para este fin. A día de hoy, hay miles de autónomos, desde notarios, abogados o asesores y negocios de decenas de actividades como la construcción o la inmobiliaria que tienen que seguir una serie de pautas a la hora de trabajar con sus clientes para prevenir el blanqueo.
Tal y como se expresa en la Ley de Prevención de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo, existen una serie de entidades y personas que por motivo de su actividad ostentan la condición de obligados, como son las entidades de crédito, las empresas de servicios de inversión, las sociedades de garantía recíproca y las entidades gestoras de fondos de pensiones.
También están sujetos a esta normativa muchos negocios de distintos tamaños o sectores como joyeros, notarios, registradores, asesores fiscales, gestores, procuradores o abogados, entre otros.
Todos ellos tienen una serie de deberes que tienen que mantener actualizados para evitar incurrir en sanciones que pueden llegar a ser muy elevadas. Según explicaron desde el Grupo Adaptalia, empresa especializada en planes de prevención de blanqueo y asesoramiento a empresas, hay varias claves que deberían tener en cuenta los negocios para cumplir con la legislación.
Claves para que los negocios cumplan con la Ley de Blanqueo de Capitales
Buscar apoyo externo
En primer lugar, lo más recomendable es contratar un servicio de asesoramiento a través de una empresa especializada en la prevención de blanqueo de capitales. La consultoría, la asesoría y la formación adaptada a cada contexto o la realización de exámenes a partir de un experto externo son algunos de los pilares que pueden garantizarse a través de un proveedor de confianza.
Evaluar periódicamente riesgos e indicios anómalos
Una de las grandes potencialidades que ha traído consigo el universo de la automatización y la sistematización de procesos, es la posibilidad de llevar a cabo seguimientos y análisis continuados en el tiempo. A través de la digitalización es posible realizar recopilaciones de información en tiempo real acerca de los clientes y agentes económicos.
Esto favorece la detección precoz de patrones o indicios susceptibles de sospecha así como de cualquier comportamiento financiero anómalo, lo cual permite implementar medidas adaptadas.
Implementar tecnologías emergentes en las cadenas de procesos
El desarrollo de sistemas basados en Inteligencia Artificial y el creciente protagonismo del Machine Learning han pasado a configurar la piedra angular desde un punto de vista predictivo. A partir de estos recursos es posible valorar anomalías de grandes conjuntos de datos previniendo las actividades ilícitas.
La irrupción de estas tecnologías emergentes ha brindado a los analistas la capacidad de adaptarse tanto como sea posible a los patrones dinámicos que caracterizan al blanqueo de capitales por lo que las operaciones de análisis e intervención se han hecho más precisas.
Blockchain y trazabilidad
Más allá de propiciar una transformación global a través del criptouniverso, la tecnología blockchain se ha traducido en una mayor trazabilidad a partir de un registro inmutable y transparente de las transacciones financieras.
Los negocios pueden aprovechar también el potencial de esta tecnología que podría revertir en grandes beneficios desde un punto de vista técnico y analítico para las instituciones.
Cumplimiento normativo y colaboración internacional
Desde el Grupo Adaptalia recordaron que «la mayor parte de las medidas de prevención pasan por la voluntad de las propias instituciones financieras y agentes que se integran en la economía».
Por ello, el cumplimiento de las prescripciones y normativas globales y el envío de información que ayude a detecta irregularidades y prevenir el blanqueo de capitales «se hacen fundamentales».
Educación y concienciación
La mejor forma de coordinar los recursos y esfuerzos pasa por la inversión en educación. Por ello, es recomendable «una formación continua del personal y la concienciación sobre amenazas potenciales o las diferentes técnicas de blanqueo que se llevan a cabo son tan importantes como el resto de factores externos o técnicos».



