- El problema ya es masivo, pero la mayoría de pymes no ha actuado
- Cuándo y cómo un despido por usar IA puede ser declarado procedente
- Sin política interna de uso, el riesgo del despido recae sobre el autónomo al frente del negocio
- El autónomo puede ser responsable del mal uso de IA de sus empleados
- Unas reglas mínimas, aunque siempre por escrito, previenen de muchos problemas
La mayoría de las pequeñas empresas no contempla ninguna política interna sobre el uso de la IA en el trabajo. Y ese vacío tiene consecuencias jurídicas y económicas: deja al autónomo que firma las nóminas en una posición jurídica mucho más débil si necesita actuar contra un trabajador que ha actuado de forma negligente.
Un empleado abre Google Gemini, pega el contrato de un cliente y pide a la IA que lo revise antes de enviarlo. Nadie se lo ha prohibido expresamente y tampoco existe un protocolo interno que regule ese uso, o no sabe de su existencia. Sin embargo, una información delicada acaba de salir del entorno de la empresa y entrar en un sistema externo cuyo tratamiento de datos no se puede garantizar…
Una situación como ésta, cada vez más frecuente en los pequeños negocios, conlleva consecuencias que el autónomo o la pyme todavía no han valorado, como un despido disciplinario, posibles incumplimientos del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) o convertir al propio empleador en responsable de los datos que han sido expuestos.
No en vano, el 57% de las pymes considera que sus empleados están poniendo en peligro información corporativa por un uso inadecuado de la IA generativa. De hecho, la propia Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) ha reclamado ante la Comisión Europea más formación para los autónomos: “No tiene sentido formar solo a los empleados, cuando son los empresarios quienes deberán implantar estas herramientas y responder por su utilización”.
El problema ya es masivo, pero la mayoría de pymes no ha actuado
Porque la magnitud de esta realidad afecta a un 57% de las pymes, según el estudio Logicalis Global CIO Report 2026, que considera que sus empleados están poniendo en peligro datos corporativos por un uso inadecuado de la IA. De hecho, dos de cada tres reconocen que la formación interna es insuficiente para garantizar que se usan de forma segura y responsable.
En la práctica, esto significa que en la mayoría de los pequeños negocios españoles los trabajadores están usando IA sin que el autónomo que les da trabajo sepa exactamente para qué, qué información introducen, en qué plataformas ni con qué finalidad. Un vacío que, llegado el momento, puede convertirse en un problema legal.
Cuándo y cómo un despido por usar IA puede ser declarado procedente
La cuestión, según los laboralistas, es si un autónomo con empleados puede despedir a un trabajador por usar IA para sus tareas sin permiso. Y según Ignacio Hidalgo Espinosa, socio del Área Laboral del bufete RSM, la respuesta depende de dos factores.
“Para que existiera un riesgo real de que ese despido se declarara procedente tendría que existir una política corporativa escrita y conocida que prohibiera la utilización de herramientas de IA”, explicó a AyE, “o que el trabajador hubiera volcado en la herramienta información o datos confidenciales”. De cumplirse ambos, el riesgo para el trabajador sería muy elevado.
En palabras del letrado, “la extracción de datos confidenciales es algo que la jurisprudencia laboral considera como muy grave”. La clave en este caso está en determinar si esos datos “han salido efectivamente del entorno privado de la empresa. Es decir, si han llegado a ser conocidos o procesados por terceros”.

Y el incumplimiento de los protocolos internos es también una conducta grave a efectos disciplinarios, “aunque con matices que dependen de cómo estuvieran definidos y comunicados esos protocolos”.
Sin política interna de uso, el riesgo del despido recae sobre el autónomo al frente del negocio
Uno de los errores más habituales entre autónomos y pymes es asumir que pueden sancionar o despedir a un empleado por usar una herramienta de IA aunque nunca se haya prohibido expresamente su uso. Pueden intentarlo, pero el margen de éxito se reduce de forma considerable.
Como explicó Hidalgo Espinosa, “el responsable del negocio lo puede hacer, a costa de un mayor riesgo de que ese despido se declare improcedente”. La razón es de fondo laboral: para que una conducta sea sancionable, tiene que ser culpable o muy negligente. Cuando un empleado hace algo que sabe que no puede hacer, porque está prohibido de manera expresa, la conducta es claramente culpable.
Pero, como explica el experto de RSM, “cuando no existe una prohibición expresa, resulta mucho más difícil acreditar que hubo negligencia en el uso de unas herramientas que forman ya parte de la actividad cotidiana de millones de trabajadores”.
El autónomo puede ser responsable del mal uso de IA de sus empleados
Más allá del plano interno de un negocio, el uso no controlado de la IA puede convertir al propio autónomo o pyme en responsable ante sus clientes. Y es que, si un trabajador introduce en una plataforma como Claude (ubicada en San Francisco, EEUU) documentos en los que aparecen datos de terceros, “el riesgo surge si el afectado tiene conocimiento de lo ocurrido y considera que ha resultado perjudicado”, detalló Hidalgo Espinosa.

Si a lo anterior se añade la normativa del Reglamento General de Protección de Datos, la situación puede derivar en reclamaciones de clientes o en la apertura de un expediente sancionador por parte de la Agencia Española de Protección de Datos.
Qué medidas implantar desde hoy mismo
Frente a prohibir el uso de IA –algo prácticamente imposible, en estos momentos– la clave está en regularlo. En términos prácticos, Hidalgo Espinosa explicó que lo primero “sería establecer una política clara, escrita y conocida por todos los que trabajen para el autónomo, que defina qué se puede hacer con estas herramientas y qué no”.
A eso, el experto del bufete RMS añadiría “la prohibición de enviar información fuera del entorno controlado de la empresa para evitar que los datos salgan”. Y, de ser técnicamente posible, “la limitación de acceso desde los equipos corporativos a las herramientas que no se quiera que se utilicen”, concluyó Hidalgo Espinosa.
Unas reglas mínimas, aunque siempre por escrito, previenen de muchos problemas
Contemplar por escrito dicha política cumple una doble función: protege al negocio frente a fugas de información y sitúa al autónomo empleador en una posición jurídica mucho más sólida si llegara a necesitar disciplinar a un trabajador por un uso indebido.
Si no existe y tampoco se ha comunicado a la plantilla, el autónomo parte en desventaja ante cualquier conflicto laboral relacionado con la IA; por más reprochable que fuera la conducta del empleado.
Pero el problema se está dando ya entre los negocios de nuestro país, y es que el 89% de las organizaciones reconoce que está implantando IA sin modelos maduros de gobierno y control, según el mencionado estudio de Logicalis. Aún cuando, especialmente para las pequeñas empresas, la prevención no exige grandes recursos.





