Para miles de autónomos en España, su herramienta principal de trabajo no es una oficina, un mostrador o un ordenador, sino el vehículo que conducen cada día. Transportistas, repartidores, comerciales, técnicos de mantenimiento… para quienes la seguridad vial es clave para mantener su actividad.
Un 89% de estos conductores profesionales considera que el riesgo de accidentes ha aumentado en los últimos tres años. Esta es la principal conclusión del estudio publicado por Geotab. La firma especializada en soluciones de gestión de flotas ha entrevistado a más de 1.500 conductores de vehículos de trabajo en España, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido. En el caso español, el dato de percepción del riesgo es aún mayor.
El informe, titulado “Movilidad segura: percepción y prevención de riesgos en la carretera”, alerta de un incremento en la preocupación por la seguridad, motivada tanto por factores externos –como el comportamiento del resto de conductores o el aumento del tráfico– como por las condiciones en las que se desarrolla la actividad profesional. El 38% señala mayor presión y jornadas más intensas que hace unos años.
La mitad de los conductores profesionales ha sufrido un accidente leve durante su jornada
Uno de los datos más reveladores del estudio es que el 57% de los conductores profesionales españoles admite haber sufrido algún accidente laboral leve durante la jornada, mientras que un 11% afirma haber tenido un accidente de mayor gravedad. Además, un 27% ha estado a punto de sufrir uno.
Muchos de estos siniestros no llegan a registrarse oficialmente, bien porque no implican baja médica o parte al seguro; bien para no complicar su situación laboral o administrativa; o sencillamente porque no hay un contrario implicado, ni daños a terceros, y muchos prefieren seguir trabajando.
En cuanto a los motivos que explican el aumento del riesgo, los encuestados apuntan a una combinación de factores. Por un lado, se denuncia un mayor volumen de tráfico, especialmente en áreas urbanas y periurbanas, lo que obliga a una conducción más tensa y exigente. El uso del móvil sigue siendo una de las principales causas de distracción.
El 62% de los profesionales asegura haber presenciado maniobras peligrosas debido al uso del móvil, y un 18% reconoce haberlo utilizado mientras conducía, pese a estar prohibido. Estas prácticas generan situaciones de alto riesgo en la vía pública.
Según el informe, aumenta el estrés y la fatiga entre los conductores
La necesidad de cumplir con más entregas o visitas en menos tiempo, sumada a las dificultades para encontrar aparcamiento en zonas urbanas y las limitaciones normativas al tráfico profesional en ciertas áreas, está generando un entorno laboral más hostil para quienes trabajan en movilidad. El 41% declara sentirse más estresado ahora que hace tres años.
Pese a este panorama, no todo son malas noticias. El estudio también revela que los conductores profesionales valoran positivamente el papel de la tecnología como herramienta para mejorar la seguridad. El 73% confía en sistemas de asistencia avanzada a la conducción.

En particular, consideran útiles los sistemas ADAS, que incluyen avisos de cambio involuntario de carril, detección de peatones o frenado automático. Asimismo, el 58% cree que el seguimiento por GPS puede incentivar una conducción más segura. También valoran el mantenimiento regular como una medida esencial.
La concienciación sobre la importancia del mantenimiento del vehículo también es elevada: el 81% revisa regularmente el estado de neumáticos, frenos y niveles, especialmente quienes trabajan de forma autónoma y no pueden permitirse una avería inesperada. Una furgoneta parada implica pérdida directa de ingresos.
Además, más de la mitad de los autónomos encuestados estaría dispuesto a recibir formación adicional sobre conducción segura si se les ofreciera de forma gratuita o bonificada. Esta disposición contrasta con la escasa oferta de programas específicos. Los pequeños negocios quedan fuera de muchas campañas oficiales.
No existen protocolos de prevención para la realidad diaria de los conductores profesionales
Los trabajadores por cuenta propia que utilizan el coche o la furgoneta para desplazarse por su zona, atender clientes o llevar herramientas, a menudo quedan fuera de las campañas de prevención institucionales, según ellos mismos reconocen.
El estudio también ha puesto el foco en los nuevos retos derivados de la transición hacia una movilidad más sostenible. Aunque los vehículos eléctricos o híbridos están en expansión, los conductores encuestados señalan algunas dificultades específicas relacionadas con la autonomía y la localización de puntos de recarga. Un 39% cambiaría de vehículo con ayudas económicas suficientes.
Por otro lado, la falta de una regulación específica para la seguridad de los autónomos que trabajan al volante sigue siendo un vacío. A diferencia de los conductores asalariados de grandes empresas, muchos autónomos no cuentan con protocolos de seguridad, revisiones periódicas o seguros complementarios. Esta desprotección se agrava cuando se trata de negocios unipersonales.
Según varios colectivos del sector, esta desprotección afecta especialmente a quienes son, al mismo tiempo, gestores, técnicos, repartidores y comerciales de su propio negocio. Un accidente en carretera puede suponer el parón total de la actividad.
Ante esta situación, organizaciones del sector reclaman mayor atención hacia los autónomos que dependen del camión, del coche o la furgoneta para ganarse la vida. Desde cursos de conducción preventiva hasta incentivos para la renovación del parque móvil o medidas fiscales para fomentar el mantenimiento y la seguridad de los vehículos, las propuestas son múltiples. Sin su vehículo, muchos de estos profesionales no podrían seguir trabajando.





