Cuando un autónomo fallece, sus obligaciones fiscales no desaparecen, sino que recaen sobre sus herederos. Por ello, en 2025 los sucesores de los autónomos fallecidos en 2024 estarán obligados a presentar la declaración de la renta del difunto. Pero las deudas tributarias pueden ir más allá de este trámite.
Quiénes deben presentar la declaración de la renta del fallecido
Según explicó María Orea, asesora fiscal y fundadora de tuplanfiscal.com, «si el autónomo falleció en 2024, sus sucesores están obligados a presentar su declaración de renta incluyendo las rentas hasta la fecha de fallecimiento. A partir de dicha fecha, cada heredero incluye en su propia renta los rendimientos derivados de los bienes que les han sido adjudicados en la herencia».
Es decir, la obligación de rendir cuentas ante la Agencia Tributaria (AEAT) no se extingue con el fallecimiento. Si los herederos aceptan la herencia «pura y simplemente», se subrogan en todas las obligaciones fiscales del autónomo, incluyendo la posible responsabilidad ante futuras inspecciones tributarias.
El riesgo de una inspección tributaria
Uno de los mayores riesgos de los herederos es la posibilidad de una inspección fiscal. «Cuando un autónomo muere, sus sucesores quedan obligados a cumplir con las obligaciones tributarias que éste tuviese pendientes, incluidas las sanciones. Entre otras cosas, los herederos pueden recibir una inspección de Hacienda derivada de obligaciones tributarias del autónomo mientras vivía«, advirtió Orea.
Sin embargo, «a los herederos que hayan aceptado la herencia a beneficio de inventario no se les puede derivar la deuda resultante de esa inspección». Este mecanismo permite que el heredero sólo asuma las deudas hasta el límite del valor de la herencia, evitando que su patrimonio personal se vea afectado. En cambio, si la aceptación es «pura y simple», las responsabilidades fiscales pueden ser mucho mayores.

Multas y recargos por no presentar los impuestos a tiempo
Un aspecto clave que deben conocer los herederos es que la AEAT no detiene sus procedimientos por el fallecimiento del contribuyente. «Mientras se acepta la herencia, la Agencia Tributaria puede imponer recargos por no presentar a tiempo formularios y declaraciones. Incluso sabiendo que ha muerto, los procedimientos no se paralizan», explicó Orea. Y es que además de la declaración del IRPF, los autónomos pueden haber dejado otras facturas fiscales pendientes como la presentación de los modelos del IVA, trimestrales y anuales.
Para ilustrarlo Orea puso el ejemplo de un trabajador por cuenta propia que falleció un 19 abril antes de presentar su declaración de IVA cuyo plazo terminaba, hipotéticamente el 20 de abril. Pues en ese caso, sus herederos pueden encontrarse con sanciones automáticas si no cumplen con la obligación a tiempo porque Hacienda no perdona ni si quiera en estos casos.
Cómo reclamar devoluciones pendientes
En el caso de que la declaración de la Renta del fallecido resultase a devolver, los herederos pueden también reclamar el dinero. Para ello, deben cumplimentar un formulario específico y aportar documentación adicional como el testamento, el Impuesto sobre Sucesiones presentado, el libro de familia y el certificado de titularidad de la cuenta bancaria donde se desea recibir la devolución. En este caso la aceptación de la herencia no sería un trago tan amargo.
Inspecciones que van más allá de la muerte
Con todo esto, es importante tener en cuenta que las obligaciones fiscales prescriben a los cuatro años del hecho causante o del último día del plazo voluntario de presentación. No cuatro años después del fallecimiento del autónomo. Así, por ejemplo, la declaración de la renta de una persona fallecida en 2024, cuyo plazo voluntario finaliza el 30 de junio de 2025, prescribiría cuatro años después de esta fecha. De manera similar, para el IVA trimestral, la prescripción comenzaría a contar cuatro años después de la fecha límite de presentación voluntaria de ese trimestre.
No es conveniente, por tanto, descuidar ni dejar pasar la gestión tributaria tras el fallecimiento de un autónomo pues es un proceso complejo que puede traer consigo importantes responsabilidades, como advirtió la fiscalista consultada.
Es fundamental que los herederos evalúen las distintas opciones de aceptación de la herencia y busquen asesoramiento profesional para evitar sorpresas fiscales.





