Quedan menos de dos semanas para que termine la campaña de la RENTA 2024 pero aún continúan las dudas habituales de muchos autónomos sobre los gastos que pueden deducirse y los que no en esta declaración de IRPF. 

Entre los gastos que sí se pueden desgravar están ciertos seguros vinculados a la actividad profesional, que tienen suscritos casi todos los autónomos. Pero también se pueden deducir, en algunos casos, las pólizas y coberturas relacionadas con la vivienda o incluso con el vehículo, siempre que cumplan ciertos requisitos.

Comprender cómo funciona la tributación de estos productos puede ayudar a los autónomos a optimizar esta declaración y evitar errores, si todavía no la han presentado.

Deducciones posibles según el tipo de seguro

1. Seguro de vida

Uno de los seguros más comunes es el seguro de vida. Es habitual preguntarse en qué casilla de la renta se desgrava el seguro de vida. La respuesta es que suele incluirse dentro de las casillas correspondientes a la deducción por inversión en vivienda habitual (como la casilla 547, aunque esto puede variar según el año fiscal y el diseño del formulario).  

Es importante revisar las instrucciones oficiales de la Agencia Tributaria cada año para asegurarse de utilizar las casillas correctas. 

Estos seguros se pueden deducir con ciertas condiciones:

  • Si está vinculado a una hipoteca de vivienda habitual, puede ser deducible.
  • Solo es aplicable a hipotecas firmadas antes del 1 de enero de 2013.
  • La deducción se integra dentro de la deducción por inversión en vivienda habitual.
  • Suele declararse en casillas como la 547 (puede variar según el año).
  • Revisa siempre las instrucciones de la Agencia Tributaria.

2. Seguro de salud 

El seguro de salud es deducible sólo para autónomos. Se deberá declarar como gasto en rendimientos de actividades económicas, siempre que estén en estimación directa.

Además, los autónomos pueden deducirse la prima del seguro propio pero también la del cónyuge y los hijos menores de 25 años que convivan con él

Los límites son los siguientes:

  • 500 € por persona 
  • 1.500 € por persona con discapacidad

3. Seguro del hogar 

Por norma general este seguro no es deducible. Sin embargo, hay algunas excepciones: si está vinculado a una vivienda alquilada con ingresos por arrendamiento, sí se podrá desgravar.

En ese caso, el propietario puede deducirlo como gasto necesario para obtener rendimientos del capital inmobiliario.

4. Seguro de responsabilidad civil

Uno de los seguros que suelen tener muchos autónomos y que es 100% deducible es el de Responsabilidad Civil. Estas pólizas pueden ser voluntarias u obligatorias, dependiendo de la actividad que desarrolle el trabajador por cuenta propia. En algunos sectores, como el de construcción,  todos los negocios deben tener uno, aunque para otras empresas es opcional.

Se trata de un seguro básico para desarrollar la actividad en un local, especialmente si éste es de cara al público. Esta cobertura atiende los daños a terceros y cubre cualquier clase de incidencia que sufra un cliente en el establecimiento. Además, dentro de estas pólizas, se puede incluir una pequeña partida de defensa legal, por una acción cometida; o bien para la reclamación legal, por una acción sufrida

En este caso, el gasto se puede deducir sin ningún límite ni condición específica puesto que, por su naturaleza, este seguro está ligado a la actividad del autónomo.

Dentro de esta categoría también entraría el conocido seguro multirriesgo, que en realidad combina varios tipos de seguros para ofrecer un solo producto y suele estar orientado a elementos físicos, como un local o un punto de venta. Siempre y cuando esté vinculado también al negocio, sería 100% deducible en la declaración de IRPF.

Consideraciones especiales si el seguro está vinculado a un plan de ahorro

A la hora de deducirse los seguros hay que tener en cuenta algunas consideraciones especiales. Por ejemplo, que los seguros de vida vinculados a planes de pensiones o productos de ahorro a largo plazo tienen un tratamiento fiscal específico.

En este caso, sus beneficios suelen aplicarse en el rescate o vencimiento, no en la aportación en si. 

Por ejemplo, en este caso aportar a un plan de pensiones reduce la base imponible del IRPF, por lo que el ahorro ya se estaría aplicando en la deducción por el producto financiero.