Los negocios dedicados al turismo continuarán creciendo este año y seguirá siendo el principal motor de la economía española. Así lo asegura el estudio anual sobre el sector presentado este jueves por el Consejo General de Economistas (CGE), que realiza una radiografía de una actividad que alcanzó su máximo histórico en 2023, cuando supuso un 12,8% de Producto Interior Bruto (PIB) del país.
Todo, a pesar de las nuevas regulaciones que han supuesto un incremento de los costes y las obligaciones para los autónomos y pequeños negocios. Según el estudio, las nuevas directivas europeas han exigido una mayor transparencia para los negocios del turismo “con los que se pretende contribuir a modelos de negocio más sostenibles a la vez que competitivos y con informes corporativos adaptados al siglo XXI”, valoraron.
Según las estimaciones de los economistas, la facturación del sector crecerá un 3,6% este año, después de encadenar varios años de auge tras la pandemia. En este sentido, el informe señala que sólo en 2024 la cifra de turistas creció un 10% respecto al año anterior, una positiva tendencia que se ha mantenido estable desde 2021.
A pesar de ello, desde el Consejo General de Economistas señalaron la necesidad de equilibrar el crecimiento con “la sostenibilidad y el bienestar social, un desafío que marcará la evolución del sector en los próximos años”, explicó su presidente, Valentín Pich.
Los negocios del turismo deberán afrontar varios retos para seguir creciendo
El informe del CGE afirma que 2025 volverá a ser un año de crecimiento para los negocios del sector turístico en España, entre los cuales hay una presencia de autónomos -por ejemplo, los dedicados al alojamiento, pero también los de la hostelería-. En concreto, los economistas estiman un incremento del PIB turístico del 3,6%, por encima de lo que crecerá la economía española. De confirmarse, “el PIB turístico pasaría a suponer el 13,2% de la economía, un 2% más que en 2024, cuando ya registró muy buenos datos”, valoraron.
A pesar de ello, advirtieron de varios retos que deberá afrontar el sector en los próximos años para sostener el crecimiento. En primer lugar, la masificación turística, en un contexto donde el número de viajeros creció un 10% interanual el año pasado. En opinión de los economistas, esta cuestión “ha reavivado el debate sobre la sostenibilidad y el impacto medioambiental en destinos de gran afluencia”.
En el apartado empresarial, desde el CGE afirmaron que la digitalización y la aplicación de criterios de sostenibilidad en la gestión hotelera y de transportes se han convertido en factores clave de competitividad. Y, en este apartado, “el uso de inteligencia artificial en la autogestión de los viajes, la optimización energética en alojamientos y la apuesta por modelos de movilidad más sostenibles son tendencias en crecimiento”, explicaron.
María Velasco, directora de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas (SEGITTUR), apuntó durante la presentación del informe que la Unión Europea está apostando “por incrementar el bienestar y la competitividad de nuestra región impulsando una doble transición: verde y digital”. Por tanto, no se descartan nuevas regulaciones en esta dirección para los negocios y los autónomos del sector.
El análisis de los economistas concluye advirtiendo sobre la ausencia de unos parámetros uniformes para definir el rumbo del sector. Algo que, en su opinión, podría ser una traba para el crecimiento en los próximos años. “En este sentido, la falta de claridad o la existencia de criterios dispares no estandarizados en la información podría limitar la capacidad de decisión de inversores, administraciones públicas y comunidades locales a la hora de tomar decisiones fundamentadas”, valoró Valentín Pich.
Nuevas obligaciones para los autónomos del turismo
Los retos identificados por los economistas para el sector turístico coinciden temporalmente con la entrada en vigor de nuevas obligaciones que podrían lastrar el crecimiento de los autónomos y los negocios dedicados a esta actividad. Por ejemplo, las relativas al registro de viajeros que se aplican desde el pasado 1 de octubre.
Desde esa fecha, la nueva normativa exige a los alojamientos turísticos, hoteles u hostales remitir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado nueva información sobre cada uno de sus huéspedes.
Esta obligación ha sido motivo de polémica en los últimos meses por su complejidad, como han venido denunciando las asociaciones del sector. En este sentido, la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), consideró “inviable” para los pequeños negocios cumplir con estas exigencias.
La nueva normativa obliga a los negocios turísticos -sin importar su tamaño- a remitir más de una decena de datos, tanto del alojamiento como de sus clientes. Sin embargo, según denunciaron desde la confederación, el sector se ha encontrado «con la sorpresa de que tienen que facilitar datos no oficiales y que no aparecen en ninguno de los documentos que portan los viajeros (DNI y pasaporte) tales como forma de pago, números de tarjeta de crédito o el teléfono móvil”.
Además de la sobrecarga de trabajo que esto supone, dado que miles de pequeños negocios del sector no cuentan con los medios para automatizar este proceso, la confederación también denunció la inseguridad jurídica de la norma. Sin duda, una cuestión que, sumada a los retos identificados por los economistas, podría comprometer el crecimiento de uno de los principales sectores de la economía española en los próximos años.





