- Hacienda da por terminada la posibilidad de presentar la Renta en papel
- El acceso a ciertos recursos exige un nivel mínimo de digitalización, que no todos los ciudadanos tienen
- Los autónomos y los pequeños negocios afrontan ya de por sí una compleja carga burocrática
- La posibilidad de un repliegue parcial por parte de Hacienda
La campaña de la Renta está cambiando y puede complicarle la vida a algunos colectivos. Hacienda da por terminada la posibilidad de presentar la declaración de IRPF en papel o de forma presencial: a partir de ahora, solo podrá hacerse por Internet. El Consejo para la Defensa del Contribuyente ha avalado esta obligatoriedad digital, al no registrarse quejas significativas y contar con un 77 % de satisfacción media. Lo que supone que los autónomos y pequeños negocios deberán adaptarse definitivamente a un modelo telemático.
La medida abre un nuevo escenario, en el que quienes trabajan por cuenta propia deben asumir que cualquier gestión fiscal se canaliza ya solo de manera telemática. Muchos cuentan con el apoyo de asesores o gestores, pero la obligación afecta igualmente a quienes llevaban su contabilidad por sí mismos. Para muchos autónomos, el paso a lo digital puede suponer un esfuerzo adicional en tiempo y en recursos tecnológicos.
El secretario técnico del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), órgano especializado en materia tributaria del Consejo General de Economistas, Rubén Gimeno, recordó a este diario que igual que ocurre en otros sectores, “como el de la banca, hay colectivos vulnerables, como los pensionistas, que se ven desplazados por la obligación de utilizar la tecnología como único recurso para realizar sus gestiones habituales. Aquí la brecha digital se amplía cada vez más”. Una advertencia que coloca el foco en los riesgos de esta transición forzosa.
El propio Gimeno añadió que todo parece “que no hay marcha atrás; aunque podría volverse a la situación anterior, como ya dictaminó en su día el Tribunal Supremo”. La mención al precedente judicial abre la puerta a que la controversia no esté cerrada del todo, pese a la firmeza de Hacienda en consolidar el sistema online.
Hacienda da por terminada la posibilidad de presentar la Renta en papel
Los economistas apuntan a los pensionistas como los más vulnerables, al no adaptarse ni disponer de medios materiales, como un ordenador, o los conocimientos indispensables para realizar la Renta por internet. A este grupo se suman los perceptores de rentas bajas, obligados a presentar declaración, como los beneficiarios del ingreso mínimo vital o quienes hayan cobrado prestaciones por desempleo.
“El otro colectivo vulnerable son los autónomos contribuyentes con escasos recursos económicos que, si bien sus rentas son bajas y no tendrían que presentar la declaración, la norma sí que les obliga”, señala Gimeno. “Es el caso de los autónomos que, para el año que viene, hayan cobrado el paro por cese de actividad”.
En la Confederación Nacional de Consultores Fiscales y Administrativos (Concfa), su secretario general, Damián Riancho Barriola, confirmó a AyE esta preocupación. “La digitalización forzosa de trámites fiscales ha supuesto un reto importante, especialmente para colectivos como los autónomos y los pensionistas. Si bien el impulso online puede facilitar gestiones a largo plazo, en la práctica la brecha digital persiste e incluso tiende a ampliarse para las personas con menos habilidades tecnológicas”.

Riancho alertó también de que muchos contribuyentes “dependen de familiares o profesionales para completar el proceso”. En el caso de los autónomos, “los problemas son más notables en agricultores y ganaderos, por ejemplo, que trabajan en zonas rurales” o para aquellos que tengan dificultades de visión o movilidad. “Estos grupos pueden ver mermada su autonomía y experimentar estrés añadido al requerir asistencia constante”, afirmó el portavoz de Concfa.
El acceso a ciertos recursos exige un nivel mínimo de digitalización, que no todos los ciudadanos tienen
La Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) ha sido clara al ser consultada por este diario: “La clave está en que exista un sistema de apoyo para los mayores en las oficinas de la Agencia Tributaria. Sin este servicio, que ya funciona en las ciudades, pero no en los pueblos, no nos parece que sea una buena idea implantar el nuevo sistema exclusivamente online, sin un periodo de transición; y repito, sin un servicio universal de ayuda y cooperación, facilitando las declaraciones”.
La PMP subraya que la asistencia presencial no puede limitarse al entorno urbano, ya que una parte significativa de las personas mayores vive en municipios pequeños, sin acceso cercano a oficinas. Para ellos, la dependencia de familiares o de terceros se acentúa. La organización considera que, sin medidas específicas, la obligatoriedad digital puede convertirse en un factor de exclusión.
Concfa coincide en la necesidad de reforzar la atención personalizada. Sus propuestas pasan por mejorar la atención telefónica y presencial, habilitar manuales impresos y optimizar el sistema de cita previa. “Es clave ofrecer personal dedicado específicamente a asesorar a mayores y colectivos vulnerables, así como potenciar campañas formativas sobre el uso de medios digitales para reducir realmente la brecha digital”, apunta Riancho.

Los economistas del REAF, por su parte, recuerdan que la Agencia Tributaria ya ha ampliado servicios como el plan Le Llamamos o la asistencia presencial para confeccionar declaraciones. Pero insisten en que el acceso a estos recursos exige un nivel mínimo de digitalización, que no todos los ciudadanos tienen.
Los autónomos y los pequeños negocios afrontan ya de por sí una compleja carga burocrática
En el caso de los autónomos, el REAF considera que la brecha digital no es tan amplia como entre los mayores, en parte porque “una mayoría ya cuenta con asesoramiento profesional que les gestionan sus declaraciones y sus negocios”, según destacó Gimeno. Sin embargo, no todos los trabajadores por cuenta propia recurren a un gestor, y para quienes se enfrentan solos al proceso, la digitalización obligatoria supone asumir nuevas exigencias.
Los expertos ponen el acento en que no todos los autónomos están igualmente preparados. Además, señalan que la obligación de manejarse con certificados electrónicos, claves y aplicaciones tributarias se suma a la ya de por sí compleja carga burocrática que afrontan.
En paralelo, la cuestión del acompañamiento institucional vuelve a ser clave. Tanto economistas como consultores fiscales coinciden en que la digitalización de la Renta es una tendencia irreversible. Aunque advierten de que debe ir acompañada de un esfuerzo real en asistencia. De lo contrario, el riesgo es que se amplíen las desigualdades en lugar de reducirse.
La posibilidad de un repliegue parcial por parte de Hacienda
Las fuentes consultadas señalan que Hacienda continuará evaluando la suficiencia de las medidas de asistencia, a través de encuestas y de los informes elaborados por el Foro de Asociaciones y Colegios Profesionales Tributarios. Esa información se traslada después al Consejo para la Defensa del Contribuyente, encargado de emitir conclusiones y recomendaciones.
Aunque el Gobierno ha blindado la obligación de presentar la Renta exclusivamente online, los expertos consultados recuerdan que persisten márgenes legales para eventuales rectificaciones. La mención al fallo del Tribunal Supremo que anuló en su día una exigencia similar sigue siendo un recordatorio de que no todo está cerrado.
El reconocimiento en la normativa de que los pensionistas tienen derecho a una atención preferente y presencial, podría abrir también la puerta a ajustes o excepciones en caso de presión social.





