El Consejo General de Economistas (CGE) presentó este jueves su último barómetro semestral en el que repasaron la situación de España y las principales barreras que frenan la competitividad de la economía. Entre ellas, destacaron la presión fiscal y los costes salariales que soportan los autónomos como principales escollos para que los negocios puedan crecer.

En este sentido, más del 70% de los economistas consideran que los impuestos y el incremento de los costes laborales son las mayores barreras de la competitividad española. Y, dentro de este apartado, los autónomos son el colectivo que más enfatiza este factor como una cuestión crítica.

Por ello, vaticinaron una reducción del consumo en los próximos meses, que podría suponer el cierre para miles de comercios, uno de los sectores que más autónomos perdió el año pasado.

Ante estos datos, Salvador Marín, director del Servicio de Estudios del CGE señaló que “debemos trabajar en un equilibrio que permita fortalecer a las empresas, sobre todo en los aspectos que de forma recurrente señalan de presión fiscal y costes salariales, impulsando una cierta priorización en la solución de éstos”.

Los autónomos tienen más dificultades para ahorrar y creen que su situación empeorará

En el apartado del ahorro, el barómetro de los economistas muestra cómo los autónomos son uno de los colectivos más pesimistas sobre su capacidad de ahorro en los próximos meses. En este sentido, el 48,4% considera que su situación empeorará y no podrán guardar la misma cantidad de ingresos para su futuro que en la actualidad.

Ello es debido al incremento de determinados impuestos y la subida de costes laborales como el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) o el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). En el primer caso, las nuevas reformas e impuestos en sectores como banca y energía son vistas como un obstáculo para la competitividad por el 70,5% de los trabajadores por cuenta propia.

Por último, el barómetro elaborado por el CGE muestra unas perspectivas negativas para el consumo durante los primeros meses de 2025. El 45,1% de los economistas anticipa un retroceso en la demanda interna, mientras que el 38,8% considera que se mantendrá estable. Apenas un 16,1% ve señales de mejora en este apartado, lo que podría suponer el cierre de más negocios y la ralentización en la creación de empleo.