Según el Observatorio Financiero y Claves Económicas del tercer cuatrimestre de 2024, presentado este martes por el Consejo General de Economistas (CGE), el Producto Interior Bruto (PIB) para España crecerá un 2,4% este año. Sin embargo, este dato positivo podría verse lastrado durante el año por la falta de inversión en las empresas, el problema del precio y la oferta de la vivienda y la posible inflación que pueda generar la subida del coste de las materias primas, lo que podría afectar a los negocios sumado al aumento de costes laborales que ya experimentan.
Como trasladó Salvador Marín, director del Servicio de Estudios del CGE, se confirma el crecimiento económico durante el 2024, del 3,2%, pero varios indicadores adelantan que se producirá una “relajación” para este año, y que habrá sectores en los que se dará “un cierto agotamiento” en el 2025.
Esto se encuentra ligado «al ámbito de la inversión y del consumo privado, cuya fortaleza habría que intentar recuperar. Los índices también trasladan cierta volatilidad, que se puede entender como una cierta cautela por parte de los principales actores de la economía ante los cambios a nivel europeo o a nivel mundial” señaló Marín. Es decir, se mantiene una cierta normalidad en la actividad empresarial, pero hay estancamiento en la inversión privada, que puede mermar la productividad y el empleo.
El pronóstico para el año sugiere un crecimiento más moderado del PIB para la mayoría de los países, aunque en España destaca ese crecimiento trimestral sólido, que supera el promedio de la UE. En ese sentido, los economistas aclaran que este crecimiento positivo que estiman durante este 2025 podría ser incluso superior -2,6% según estimaciones del Gobierno-, por la entrada de los fondos europeos, que podrían incentivar esa inversión paralizada.
Sin embargo, el coordinador del Observatorio, Salustiano Velo, advirtió de que esta evolución positiva puede estar en riesgo por factores internos como el precio de la vivienda y su falta de oferta, un problema que también destacó durante la sesión Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del CGE, quien avanzó que este factor será un problema clave para el empleo de los negocios.
La confianza del consumidor y de los empresarios ha bajado
En cuanto al empleo, la estimación para la tasa de paro disminuirá al 10,4%, un resultado que el CGE ve posible si España mantiene las cifras de turismo de los años anteriores, ya que la perspectiva es que el sector se mantenga como timón de la economía.
En lo que refiere al consumo privado, la confianza del consumidor ha descendido un poco durante el cuatrimestre, mientras que la confianza empresarial, a pesar de haber dado un buen dato, también ha experimentado una ligera caída al final del año. Como señaló Marín, esto puede estar ligado al incremento del coste laboral unitario, que puede afectar a la competitividad y a la inversión de las empresas.
“No basta con crecer, hay que aprovechar este crecimiento. Los actores económicos nos están diciendo que hay que aprovechar esto para mejorar nuestra competitividad. Tenemos que mejorar nuestra competitividad, nuestra productividad y la estabilidad regulatoria”.
Según se desprende del informe del Observatorio, las nuevas cotizaciones sociales, como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) y la cuota de solidaridad, tratan de fortalecer el sistema de pensiones, pero también generan un coste adicional a empresas y trabajadores: en el caso de las primeras, tendrán que asumir el 84% de las nuevas contribuciones, mientras que para los trabajadores la subida del MEI en sus salarios no repercutirá en un beneficio directo en sus prestaciones.
Para ello, los economistas proponen complementar estas medidas con incentivos dirigidos a la creación de empleo y al aumento salarial para poder minimizar los efectos negativos.
El problema de la vivienda también podría tener implicaciones en el empleo
Según añadió Antonio Pedraza, la vivienda es otro de los factores que podría incentivar negativamente el crecimiento español. Como destacó, se trata de un tema “muy grave” que, además, también está condicionando el empleo de negocios y empresas, debido a los altos precios para comprar y alquilar. El análisis del CGE establece que las medidas se están enfocando a tratar la demanda, cuando el problema principal estaría justamente en la oferta.
“Es un problema absolutamente grave (…) para el empleo. Los precios exacerbados tanto de la vivienda como de los alquileres van a hacer también que la movilidad para el empleo se reduzca. Esta [falta de ] movilidad quita posibilidades al empleo. Es muy difícil trasladar de un lugar a otro a un empleado cuando no hay vivienda en el sitio al que va«.
Pedraza calculó un déficit de 500.000 viviendas. Este resultado será un problema que tardará en revertirse, según su estimación, entre siete o diez años.
La DANA en Valencia ha reducido el PIB español un 0,3%
La DANA valenciana ha provocado pérdidas de alrededor de 16.600 millones de euros. Como señala el informe del Observatorio, ha reducido el PIB español en 0,3 puntos trimestrales, perjudicando principalmente a sectores como el comercio, la industria y la agricultura.
Ante ello, el CGE resalta la necesidad de “mejorar la resiliencia económica ante fenómenos climáticos extremos”, así como evitar la demora de los apoyos que necesitan los negocios y ciudadanos afectados.
La inflación seguirá reduciéndose en 2025, según los economistas
Durante la sesión, los economistas destacaron algunas de las previsiones que más preocupan al CGE en el contexto actual. Pese al crecimiento que se prevé del PIB, “la inversión está muy paralizada”, siendo uno de los principales obstáculos para los economistas en el dato positivo que se espera para el año.
Ese crecimiento se debe a la demanda interna, con un gasto de las familias muy pronunciado en el último semestre del año -creciendo a un ritmo del 0,8% trimestral, suponiendo un porcentaje de incidencia de este consumo familiar del 77%-.
Este resultado se ve con cierta incertidumbre por parte de los economistas, ya que su consistencia “se basa en el empleo, en el ahorro, y en que haya unos tipos de interés más bajos para incentivar la inversión. En eso hay que confiar”.
En ese sentido, destaca la moderación de la inflación en el último cuatrimestre de 2024, con una estimación del índice de Precios al Consumo (IPC) medio del 2,2% para este 2025, lo que, por otro lado, podría dar un ligero respiro a los márgenes de beneficio de los negocios.
Estos datos, a ojos del CGE, deben aprovecharse para realizar mejoras estructurales. Sin embargo, desde el CGE también avisaron de que los tipos de interés bajos pueden funcionar como incentivo de la inflación.
De igual forma, plantean serias dudas acerca de cómo va a evolucionar el mercado de las materias primas en este año. “Vamos a tener un euro más bajo que el dólar, y [gran parte de] nuestras importaciones de materias primas están nominadas en dólares, luego vamos a importar inflación. Ésta es una de las incógnitas que tenemos; cómo va a evolucionar el mercado de las materias primas de cara a ver cómo se comporta la inflación”.




