Más del 50% de los trabajadores españoles no está satisfecho con su salario. Sin embargo, uno de cada cuatro empleados estaría dispuesto a aceptar un sueldo inferior, y quedarse en la empresa, si esta le ofreciese beneficios como el seguro médico, tiques restaurante, ayudas al desplazamiento o cheque guardería.
Esta es una de las conclusiones del “Estudio sobre bienestar y salud laboral en España”, elaborado por Edenred y Savia, que señala a la retribución flexible como uno de los elementos clave para fidelizar talento en un mercado laboral cada vez más exigente para lograr captar talento suficiente.
Sin embargo, a pesar de su creciente peso en la atracción y retención del talento, sólo el 43% de los empleados en España tiene acceso a planes de retribución flexible. La disparidad es clara por tamaño de empresa: mientras que negocios de 500 a 1.000 empleados más de la mitad ya lo disfrutan, en las micropymes apenas lo tiene uno de cada cuatro. Esta brecha evidencia el reto pendiente que tienen los pequeños negocios, donde muchas veces el salario no es competitivo, pero sí se podrían ofrecer beneficios de alto impacto sin asumir grandes costes.
Uno de cada cuatro trabajadores aceptaría un sueldo inferior a cambio de beneficios sociales
La mitad de los profesionales dicen estar satisfechos con su salario. Del 50,3% restante, un 25,7% declara que, aunque su retribución económica no cumple sus expectativas, las condiciones de bienestar laboral que ofrece su empresa compensan esa insatisfacción. La percepción mejora en la Generación Z, pero empeora claramente a medida que aumenta la edad: los Baby Boomers son el grupo que más insatisfacción muestra con su nómina.

Esta tendencia subraya un cambio de mentalidad entre los trabajadores: ya no se trata sólo de cuánto se gana, sino de cómo se vive la jornada laboral. Beneficios como el seguro médico (el más valorado por el 30,1% del talento), el tique restaurante (20,5%) o las ayudas a la movilidad (20%) ganan protagonismo como palancas de motivación diaria. Mientras los más jóvenes priorizan la movilidad, los trabajadores de mayor edad valoran más los seguros médicos y los planes de pensiones.
El estudio revela una estrecha relación entre bienestar emocional y percepción de la empresa. Seis de cada diez profesionales afirman que su trabajo afecta negativamente a su salud mental, ya sea de forma puntual o constante. Los síntomas más comunes son la ansiedad laboral, el estrés crónico y el insomnio, afectando especialmente a los Millennials de entre 25 y 34 años.
En las micropymes, los beneficios sociales aún son una excepción
Ante esta situación, muchas empresas han empezado a incorporar programas de salud mental como parte de su política de beneficios. La mayoría de iniciativas se concentran en medianas y grandes compañías, donde también se registra un mayor impacto negativo sobre la salud mental. La presión, la despersonalización y la falta de reconocimiento elevan los niveles de desgaste emocional en estas organizaciones.
En los pequeños negocios, sólo el 25% de los trabajadores tiene acceso a retribución flexible, y los programas de salud laboral o salario emocional son menos frecuentes. Aun así, incluir pequeñas medidas como café o fruta gratuita tiene un efecto tangible en la percepción de los empleados y su compromiso.

El salario emocional también se posiciona como un valor en alza. Espacios de descanso, actividades de teambuilding, programas de voluntariado o servicios de bienestar como psicología y nutrición son altamente valorados por todos los grupos de edad. Los espacios de desconexión son el beneficio emocional más demandado, tanto en empresas pequeñas como grandes.
Las iniciativas de bienestar físico y mental ganan peso entre los trabajadores, sobre todo cuando se perciben como estructurales y no como beneficios extra. En este contexto, diseñar una estrategia de bienestar coherente con las necesidades reales de cada plantilla se ha convertido en un imperativo competitivo para los negocios.
La implantación de la retribución flexible presenta contrastes territoriales
Comunidades como Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña y Madrid superan el 40% de implantación, mientras que Galicia, Castilla y León y País Vasco se sitúan muy por debajo. Esta desigualdad acentúa las diferencias en calidad del entorno laboral según el lugar de residencia del trabajador.
El seguro médico lidera las preferencias en la mayoría de comunidades autónomas, especialmente en Castilla-La Mancha y Castilla y León. La movilidad es más valorada en Madrid, Castilla y León y País Vasco, y el Ticket Restaurant destaca en Madrid, Cataluña y Andalucía. La formación cobra especial relevancia en Galicia y el País Vasco, donde supera el 15% de preferencia.
El estudio deja claro que la retribución flexible y el bienestar emocional ya no son elementos accesorios. Son parte de una nueva cultura laboral, que representa una oportunidad para las micropymes que quieran competir por el mejor talento sin depender únicamente del salario.





