El sector de la comida rápida y a domicilio en España cerró 2024 con una facturación de 5.865 millones de euros, según el último informe del Observatorio Sectorial DBK, de la consultora Informa. Lo que representa un crecimiento del 6,3% respecto al año anterior.
La cifra confirma la consolidación de un mercado en plena transformación, en el que las hamburgueserías, el reparto a domicilio y los nuevos conceptos de restauración están reconfigurando el panorama de un negocio que, aunque dominado por grandes cadenas, ofrece no pocas oportunidades para pequeños operadores y emprendedores autónomos franquiciados.
El servicio en mostrador continúa siendo el eje principal de la actividad, con 4.380 millones de euros facturados –de hecho, el 75% del mercado–, pero el reparto a domicilio gana peso año tras año. De hecho, el delivery representó ya el 25% del negocio en 2024, con 1.485 millones de euros ingresados. Este canal, impulsado por el cambio de hábitos de consumo y el desarrollo tecnológico, ha permitido a muchos negocios pequeños competir en un mercado donde la comodidad, la rapidez y la digitalización son claves.
Las hamburgueserías siguen siendo el motor económico del sector de la comida rápida
En 2024, las hamburgueserías generaron 3.580 millones de euros, un 8,3% más que el año anterior. Su peso en el conjunto del mercado alcanza ya el 61%. A esta categoría le siguen los locales especializados en pollo frito u otros formatos, que crecieron un 9,5% hasta alcanzar los 920 millones de euros. En cambio, las pizzerías experimentaron una caída del 1,8%, con 815 millones facturados, y las bocadillerías subieron apenas un 0,9%, hasta los 550 millones.
El modelo de franquicia domina claramente el sector, con un 62% de los más de 5.900 establecimientos registrados en España. Sin embargo, este porcentaje ha descendido ligeramente frente a años anteriores, en los que se acercaba al 65%.
Las enseñas de franquicia siguen siendo una vía de entrada habitual para autónomos emprendedores en el sector, ya que permiten operar bajo una marca reconocida, con procesos estandarizados y apoyo logístico. El 38% restante de los locales corresponde a restaurantes en propiedad, lo que refleja también un margen para propuestas independientes.

El informe destaca el alto grado de concentración del negocio: las cinco primeras cadenas representan el 75,8% del mercado y las diez mayores acaparan el 86,1%. Este dato evidencia una fuerte presión competitiva para las iniciativas de menor tamaño, que deben apostar por nichos, productos diferenciados, atención personalizada o una mayor flexibilidad para destacar en un entorno dominado por grandes operadores.
Uno de los motores del crecimiento de la comida rápida a domicilio ha sido la digitalización
Las plataformas de pedido online, las aplicaciones móviles y las herramientas de fidelización digital han cambiado la forma en que los consumidores interactúan con los negocios de restauración rápida. Muchos pequeños establecimientos han tenido que adaptarse rápidamente para no quedar fuera del mercado, integrándose en marketplaces de comida o desarrollando sus propios canales de venta digital. En muchos casos, la inversión inicial en tecnología ha resultado clave para sobrevivir y competir con las grandes marcas.
Además del factor tecnológico, el auge del delivery se ha visto favorecido por el cambio de hábitos de consumo. Los clientes valoran cada vez más la conveniencia, la rapidez y la posibilidad de acceder a una comida caliente sin necesidad de desplazarse.
La pandemia aceleró esta transición, pero la tendencia se ha mantenido firme incluso después de la recuperación del consumo en sala. Este cambio ha abierto una vía de crecimiento para pequeños negocios sin necesidad de local abierto al público, como las “cocinas fantasma” o los modelos híbridos de producción y reparto.
Otro elemento que influye en la evolución del mercado es la creciente sensibilidad hacia la sostenibilidad. Las nuevas generaciones de consumidores demandan envases ecológicos, compromiso con el medioambiente y una cadena de valor más ética. Algunos pequeños negocios han encontrado aquí un nicho para diferenciarse, ofreciendo productos veganos, opciones de proximidad o prácticas sostenibles que se alinean con estas expectativas.
La competencia por atraer al cliente es feroz, y eso obliga tanto a grandes cadenas como a autónomos a reinventarse continuamente. Algunos lo hacen ampliando su carta, otros reformando sus locales para adaptarlos a formatos más modernos o incorporando tecnologías como los quioscos de autoservicio o el pago con reconocimiento facial.
Pese al dominio de las grandes cadenas, muchos emprendedores siguen haciéndose hueco
En los últimos años, también ha aumentado la inversión en marketing digital y redes sociales, sobre todo en TikTok e Instagram, en donde la imagen de los productos y las opiniones de influencers pueden marcar el éxito de una campaña.
Las franquicias de bajo coste, los locales especializados en productos concretos (como alitas de pollo, pokes vietnamitas o gofres) o los negocios orientados exclusivamente al delivery permiten montar una operación con inversión moderada. A menudo, se trata de proyectos impulsados por autónomos o familias, que aprovechan una marca franquiciadora o desarrollan la suya propia.
En paralelo, las plataformas de reparto, como Glovo, Uber Eats o Just Eat, siguen jugando un papel central. Aunque las comisiones que aplican a los establecimientos siguen siendo una fuente de debate, muchos autónomos y pymes las consideran imprescindibles para captar nuevos clientes y asegurar un flujo constante de pedidos.
Algunas alternativas, como los canales propios de venta online o las alianzas locales entre cocinas y repartidores autónomos, intentan restar dependencia de estas plataformas, aunque su implantación todavía es limitada.





