A pesar de que los fondos europeos Next Generation fueron concebidos para impulsar la recuperación económica de los sectores estratégicos, solamente un 3% de los negocios familiares españoles ha conseguido beneficiarse de las ayudas europeas. El reciente informe del Instituto de Empresa Familiar (IEF), hecho público durante su XXVII Congreso Nacional, que acaba de celebrar en Santander, muestra una realidad compleja para estos negocios en España.
Según este informe, y en lo tocante a las ayudas europeas, no sólo el limitado acceso, sino también la dificultad del proceso de solicitud, ha resultado ser un obstáculo insuperable para muchos. De hecho, más de la mitad (el 55%) de los negocios familiares no ha presentado ninguna solicitud. Lo cual, según el IEF, responde a lo “farragoso de los procedimientos administrativos y a la falta de claridad en los requisitos”.
Esta complejidad disuade a la mayoría de los negocios familiares, cuyos responsables consideran que el esfuerzo no merece la pena, puesto que no se traduce en resultados: de los que sí lograron acceder a estos fondos, dos de cada diez indicaron que el impacto en sus resultados financieros ha sido mínimo o nulo.
El 60% de los negocios familiares considera que los cambios regulatorios amenazan su continuidad
Este bajo índice de acceso a los fondos Next Generation refleja la brecha entre las políticas de recuperación impulsadas desde las instituciones europeas y el propio Gobierno español y la realidad operativa de los negocios familiares. “Sólo un 3% se ha beneficiado de estas ayudas”. Un dato que ilustra la necesidad de simplificar los procesos, para que más pymes puedan aprovechar estos recursos, vitales en la coyuntura económica actual.

Para facilitar que los pequeños negocios familiares puedan accedan a las ayudas europeas, “es crucial simplificar los procesos de solicitud, reducir la burocracia y mejorar la comunicación sobre los beneficios y requisitos”, señaló a este diario Vicente Pléyades, consultor de negocios y socio fundador del Instituto Avanzado de Gestión Empresarial (IAGE). Además, contar con programas de asesoramiento específico, orientados a negocios familiares, ayudaría según este experto “a guiar a estos negocios en cada paso, permitiéndoles aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen los fondos europeos”.
El estudio de esta institución destaca que los riesgos externos están también muy presentes en la mente de los empresarios familiares. Alrededor del 60% considera que los cambios regulatorios, tanto a nivel europeo como nacional y autonómico, representan una amenaza para la competitividad de su negocio. Estos cambios no sólo imponen una carga administrativa, sino que también generan incertidumbre, un factor que limita la capacidad de planificación y crecimiento a largo plazo de los negocios.
Junto con la regulación, la dificultad de encontrar personal cualificado para el día a día de sus negocios es otro problema señalado por un 48% de los empresarios familiares. Una cifra que refleja los problemas estructurales por los que atraviesa el mercado laboral en España, que no acaba de satisfacer las necesidades de quienes desean contratar.

Un tercio de los negocios familiares tiene dificultades para atraer trabajadores especializados
En un contexto globalizado e interdependiente, los riesgos geopolíticos también se encuentran entre los mayores temores del sector, identificados por un 31% de las empresas familiares. Estos riesgos abarcan tanto la inestabilidad de ciertos mercados exteriores, como el impacto de decisiones políticas o económicas en otras regiones que pueden repercutir en el mercado español.
La combinación de estos factores coloca a las empresas familiares en una situación compleja, “en la que la regulación y la incertidumbre geopolítica son dos de los principales retos actuales”. Para hacer frente a los riesgos regulatorios y geopolíticos, Vicente Pléyades considera esencial “que los negocios adopten una estrategia flexible, revisando sus planes y adaptándose paulatinamente a cambios normativos y de mercado. Mitigar estos riesgos es, a veces, cuestión de pensar adecuadamente en soluciones a tiempo”, explicaron.
Además de los desafíos externos, las empresas familiares también se enfrentan a importantes barreras internas que limitan su modernización. Según el informe del IEF, la digitalización y el uso de tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial, son un reto significativo para un 56% de estos negocios. Este dato pone de manifiesto que muchas pymes familiares, especialmente aquellas con estructuras más tradicionales, encuentran dificultades para integrar tecnologías digitales en sus operaciones diarias, lo cual les impide competir de manera eficiente con empresas más tecnológicas y adaptadas a los tiempos modernos.

La captación y retención de talento es otro de los grandes problemas señalados por los negocios familiares españoles. El informe señala que un 35% de ellos afronta dificultades para atraer perfiles cualificados, especialmente en áreas como la tecnología, la gestión y la innovación. De hecho, el 60% de estos negocios requiere perfiles con una cualificación media para cubrir sus puestos, mientras que un 35% necesita perfiles de alta cualificación.
Este desequilibrio en las necesidades de talento refleja, además de falta de oferta en el mercado laboral, que existe también una enorme competencia por parte de las grandes empresas, que suelen atraer a los profesionales mejor preparados gracias a salarios y condiciones laborales más competitivas.
La falta de recursos limita la digitalización de las empresas familiares
“Si bien hay margen de mejora”, señaló el consultor. Para quien la respuesta de la Administración podría ser “crear incentivos específicos para estos negocios en formación digital y nuevas tecnologías, además de fomentar acuerdos con universidades y centros de formación para asegurar el acceso a talento cualificado. Este tipo de apoyo, directo y práctico, facilitaría la modernización de negocios que, de otro modo, pueden quedar rezagadas en un entorno cada vez más tecnológico”.
La falta de talento adecuado y la dificultad para modernizarse tecnológicamente se suman al problema de la financiación, que también limita el avance digital y de innovación en al menos un 30% de los negocios familiares. Esto ilustra que, aunque muchos de ellas reconocen la importancia de adoptar soluciones digitales, la falta de recursos y de talento adecuado son barreras significativas. “La transformación digital sigue siendo un reto ineludible para ellos”, sentenció Vicente Pléyades sobre el desafío de modernización que afronta este colectivo.
A pesar de todas estas dificultades, el informe del IEF refleja también una tendencia positiva en cuanto a las perspectivas de crecimiento para el año próximo. Un 60% de los negocios familiares anticipa un incremento en sus ventas para 2024, lo cual muestra su grado de optimismo. Este dato es especialmente relevante en un contexto en el que la economía global aún lidia con los efectos de la pandemia y los nuevos desafíos económicos.
Además, el informe revela que un 31% de estos negocios espera mantener los niveles de facturación de 2023, lo que indica estabilidad en un buen número de casos. En cuanto al empleo, un 42% prevé un aumento en su plantilla para el próximo año, mientras que un 48% planea al menos conservar los niveles actuales. Estos datos reflejan que, aunque los negocios familiares afrontan desafíos significativos, también poseen una resiliencia que les permite proyectar cierto crecimiento en un entorno incierto. “Más de la mitad de las empresas familiares confía en un año de crecimiento”, concluyó el consultor, subrayando el enfoque positivo de muchos de estos negocios de cara al futuro próximo.





