La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, anunció este miércoles un acuerdo con los sindicatos – una vez más, sin contar con el apoyo de los empresarios- para subir de nuevo Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en 2025, hasta los 1.184 euros al mes en 14 pagas, un 4,4% más. Se trataría del octavo incremento del sueldo mínimo desde 2018, cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, y del segundo aumento sin el visto bueno de la patronal. Aunque, eso sí, el anteproyecto todavía tendrá que pasar el filtro del Congreso.
De llevarse a cabo esta subida, junto a los cambios en las cotizaciones sociales anunciados a finales de diciembre de 2024, los autónomos notarían un incremento significativo en los costes laborales que pagan por sus empleados desde este año. En concreto, supondría un aumento de más de 1.000 euros al año por asalariado.
De aprobarse el real decreto, que ya se encuentra en consulta pública, los negocios con asalariados en el SMI deberían asumir un coste total de más de 23.000 euros anuales por cada uno.
Además, el impacto de la nueva subida del SMI se vería amplificado por una serie de medidas adicionales que podrían entrar en vigor en los próximos meses. “De hecho, si se reduce finalmente la jornada laboral de 40 a 37,5 horas, el incremento real será muy superior”, indicó a este diario Jaume Barcons, abogado laboralista de la gestoría Barcons, “puesto que se trabajará menos y se cobrará más”.
Los autónomos ya pagarían más de 23.000 euros al año por cada empleado en el SMI
El impacto económico de estas medidas es considerable. Pues, dado que el coste real para los empleadores va más allá del salario bruto, incluyendo las cotizaciones sociales y otros gastos asociados, los costes laborales experimentarán un aumento significativo, pasando de aproximadamente 22.000 euros en 2024 a más 23.005 euros anuales. Lo que supone un incremento de más de 1.000 euros al año por cada empleado en el sueldo mínimo.
Ello es debido a que, como contó este diario, a la subida del 4,4% habría que sumar un incremento adicional en la cotización que corresponde a las bases mínimas, que subirá este año un 0,17% más de lo que lo haga el SMI. Por tanto, los autónomos y negocios con empleados en el sueldo mínimo tendrán que pagar, al final, un 4,57% más por empleado después de que se apruebe el alza.
A este incremento hay que sumarle una nueva subida del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que en 2025 asciende al 0,67% de la base de cotización de cada asalariado a cargo de la empresa. Esta tasa aumentará aún más los costes para los empleadores, añadiendo una carga financiera extra a la ya significativa subida del SMI.
Para poner en perspectiva el impacto de estos cambios, puede considerarse el caso de un pequeño negocio con cinco empleados que cobre el SMI, se enfrentaría a un aumento de algo más de 5.000 euros anuales en sus costes laborales cada año.

Además, hasta ahora, el SMI no tributaba en la declaración de la RENTA y, por tanto, no tenía retenciones. Sin embargo, según recordó Jaume Barcons, “una de las cuestiones que se está planteando es que los perceptores del SMI sí tributen por IRPF. Con lo cual este cambio podría tener un impacto significativo en el salario neto de los trabajadores afectados”.
Yolanda Díaz acuerda una nueva subida del salario mínimo sin contar con los empresarios
Sin embargo, las organizaciones empresariales, especialmente las que representan a los pequeños y medianos negocios, como CEPYME, han expresado su preocupación por el impacto de estas medidas. De hecho, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) había propuesto un aumento más moderado, del 3%, que habría situado el SMI en 1.168 euros mensuales.
“En este sentido, la subida propuesta por el Gobierno parece poco proporcional, si la comparamos con el aumento del 2,8% aplicado a las pensiones”, continuó Barcons. Para quien esta disparidad en los incrementos “no deja de reflejar cierta falta de coherencia en la política salarial y de prestaciones sociales”.
Además, las patronales solicitaban bonificaciones para el sector agrario y la indexación del alza del SMI a los contratos públicos, propuestas que no han sido aceptadas por el Gobierno. Por ello, denunciaron las consecuencias que una nueva subida del salario mínimo podría tener en el tejido productivo español:
- Impacto en la creación de empleo. Temen que el aumento de costes laborales pueda frenar la contratación, especialmente en sectores más vulnerables y para trabajadores de baja cualificación.
- Competitividad. El aumento de los costes laborales podría afectar a la competitividad de las empresas españolas, especialmente en un contexto de baja productividad.
- Presión sobre las pymes. Las pequeñas y medianas empresas, que constituyen la columna vertebral del tejido empresarial español, son las más vulnerables ante estos aumentos de costes.
Además, el acuerdo para incrementar el SMI un 4,4% se produce en un contexto donde los negocios españoles registran una caída de la productividad del 3,8% desde 2018, coincidiendo precisamente con el período de fuertes incrementos del SMI. Y eso que esta disminución contrasta con un incremento medio del 4,6% en los países más avanzados, lo que plantea preocupaciones sobre la competitividad de la economía española.
Asimismo, su impacto podría ser aún más importante en los pequeños negocios, si terminan aprobándose otras medidas, como la reducción la jornada laboral máxima de 40 a 37,5 horas semanales, sin ajustes de salarios. “Este aumento de costes puede incidir negativamente en las contrataciones, máxime ante la incertidumbre de lo que puede suceder con dicha reducción de jornada”, concluyó Estela Martín.
El coste laboral por empleado ha aumentado una media de 3.000 euros desde 2018
En concreto, para los autónomos con empleados, este incremento se traduce en un aumento directo de los costes salariales. Sin embargo, el panorama es más complejo y abarca varios aspectos:
- El Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) se incrementará al 0,80% en 2025, con un 0,67% a cargo de la empresa, lo que supone un aumento respecto al 0,60% de 2024.
- Se ha introducido una nueva cuota de solidaridad, a partir del 1 de enero de 2025, que afectará a los salarios más altos.
- La base máxima de cotización aumentará un 4% hasta los 4.909,5 euros mensuales.
Estos cambios, en conjunto, elevarán significativamente el coste laboral total para los autónomos empleadores. Según cálculos de la Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios y Trabajadores Autónomos (ATA), el coste laboral de un trabajador para un autónomo ha aumentado en 3.000 euros de media desde finales de la pasada década; una tendencia que se va a acentuar con estas nuevas medidas.
“Es muy difícil conjugar la subida salarial, y tratar de aumentar el poder adquisitivo de las personas trabajadoras, con la situación por la que atraviesan las pymes”, comentó a este diario Estela Martín, abogada laboralista de la asesoría Sincro. “Máxime cuando sus costes y el compliance laboral son cada vez mayores”. Para esta experta, “autónomos que tienen contratados trabajadores y micropymes son los más perjudicados con esta subida, y puede darse una situación de asfixia ante la situación de los costes salariales más el aumento incremento en la importancia y complejidad del cumplimiento normativo en materia laboral para las negocios en España”.





