El arranque del verano ha puesto a prueba la resistencia de miles de autónomos y pequeños negocios dedicados a la climatización, que no llegan a cubrir todos los encargos que reciben durante estas semanas.

Las olas de calor registradas en junio –que la la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha catalogado como el mes más cálido jamás registrado en España– dispararon desde entonces la demanda de servicios de instalación y reparación de aire acondicionado

Y es que las cifras que maneja el sector apuntan a que las solicitudes de estos servicios aumentaron un 152% respecto a mayo, a pesar de la subida de precios.

Los negocios de aires acondicionados están saturados en estos meses de calor

Las temperaturas extremas, que en puntos como Sevilla, Córdoba y Badajoz superaron los 43°C, provocaron un pico de demanda sin precedentes. Juan de Dios Gómez Vicente, vicepresidente de la Confederación Nacional de Instaladores (CNI), reconoció a este medio que afrontan esta época del año “con muchísimo estrés y preocupación por no poder atender a todos los clientes”.

Para este empresario murciano, con más de 40 años de experiencia en el sector, la raíz del problema “está en la falta de previsión de los usuarios de cara a los mantenimientos preventivos” lo que provoca que “cuando llega una ola de calor, todo el mundo llama a la vez y se saturan los servicios”.

El patrón se repite cada verano según la patronal que representa a estos profesionales: los clientes esperan al momento de la urgencia, las listas de espera se disparan y los técnicos autónomos y pequeñas empresas tienen que organizar jornadas maratonianas, incluso rechazando trabajos por falta de tiempo.

El aumento de costes empuja a los pequeños negocios a subir los precios

La demanda de reparaciones creció un 272% y la de instalaciones un 126% respecto al mes anterior, según los datos recogidos la plataforma de servicios ProntoPro.es. Estas cifras confirman la aumento de demanda concentrada en pocas semanas que los negocios no pueden satisfacer. 

Fuentes del sector explicaron que el incremento ha obligado a muchos autónomos a reorganizar turnos, ampliar horarios y, en algunos casos, subcontratar a otros profesionales para cubrir el volumen de pedidos.

Sin embargo, el aumento de facturación viene acompañado de un alza en los costes. Instalar un nuevo aparato cuesta de media 950 euros (un 16% más que en 2024) y reparar uno alcanza los 200 euros (un 25% adicional). “Sufrimos una alarmante falta de profesionales, lo que nos obliga a subir salarios para retenerlos y, por otro lado, los materiales suben constantemente”, detalló el representante de los instaladores. 

Los datos que maneja su patronal señalan que los precios industriales crecieron un 6,6% interanual hasta febrero de 2025, con un fuerte impacto del que incrementó en un 22% los precios de la energía, un gasto que, según detallaron, repercute en el precio final de cada trabajo.

Juan de Dios Gómez Vicente, vicepresidente de la Confederación Nacional de Instaladores
Juan de Dios Gómez Vicente, vicepresidente de la Confederación Nacional de Instaladores.

Un sector de autónomos envejecido y con falta de personal cualificado

Aproximadamente la mitad de los profesionales de la climatización trabajan como autónomos, pero la edad media supera los 45 años. 

“En mi empresa la media es de 40 años, pero en el sector es más alta”, reconoció el vicepresidente de la CNI respaldados por los datos que manejan: “sólo hay 20 profesionales formados por cada 200 necesarios”.

Esta falta de relevo generacional es uno de los mayores problemas que afronta el sector. De hecho, la CNI ha pedido incluir la profesión en el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura para facilitar la contratación de inmigrantes, también lamentan que la tramitación es “lenta y costosa”.

En paralelo, la vía nacional para formar nuevos técnicos se debilita, porque “los jóvenes no se sienten atraídos por profesiones como la nuestra. Ya se están cerrando cursos por falta de inscripciones. Necesitamos una campaña nacional potente y unida para atraer talento”, insistió Gómez, quien hizo extensible este problema al sector de la construcción y de todas las instalaciones técnicas.

La burocracia está frenando la apertura de nuevos negocios en el sector de la climatización

Además de la falta de personal, los autónomos y pequeñas empresas se enfrentan a un entramado burocrático que ralentiza el inicio y la expansión de la actividad.

Abrir un negocio instalador no sólo requiere los trámites habituales para constituir una empresa, sino que estas actividades requieren, según precisaron, una retahíla de habilitaciones específicas. Como el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios), el RSIF (Reglamento de Seguridad para Instalaciones Frigoríficas) o el REBT (Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión). Se trata de acreditaciones técnicas y personales, seguros y registros autonómicos.

“El tiempo y la carga administrativa son excesivos. Una licencia puede tardar más de 65 días y la normativa cambia entre comunidades e incluso entre ayuntamientos de la misma región”, denunciaron.

Por todo ello, la Confederación Nacional de Instaladores propuso un registro estatal único, homogeneizar criterios y crear ventanillas únicas digitales para simplificar gestiones y permitir que los profesionales dediquen más tiempo a trabajar y menos a papeleo.

El mercado HVAC (las siglas en ingles de Calefacción, Ventilación y Aire Acondicionado) crece a un ritmo del 5,6% anual por lo que las oportunidades para nuevos autónomos y pequeños negocios son reales.

De hecho, la patronal trasladó a este medio que mientras “el entorno regulatorio y tecnológico está listo, con subvenciones y equipos más eficientes como bombas de calor o sistemas inteligentes”, el problema es que muchos clientes –tanto empresas como particulares– no tienen capacidad de inversión y las políticas públicas son “inestables y marcadas por cambios frecuentes impulsados por lobbies energéticos”.

Para estos profesionales, la climatización eficiente y la tecnología pueden ser clave para la transición energética y una vía de diversificación para los instaladores porque permiten ahorrar energía y reducir emisiones «desde ya», pero hace falta que el usuario reciba información clara y ayudas estables.

La demanda de aire acondicionado ha aumentado un 152%  de estos servicios prestados por autónomos
La demanda de aire acondicionado ha aumentado un 152%  de estos servicios prestados por autónomos.

Consejos para autónomos y pequeñas empresas de climatización

Ante un verano marcado por temperaturas extremas, saturación de agendas y costes al alza, la CNI anima a los autónomos y pequeñas empresas de la climatización a tomar las siguientes medidas para optimizar su trabajo y fidelizar clientes:

Promover el mantenimiento preventivo

Educar al cliente para que revise sus equipos entre marzo y mayo, antes del calor.

Ofrecer planes de revisión anual

Incluir en la oferta la revisión de calefacción en invierno y aire acondicionado en verano, con precios cerrados y recordatorios automáticos.

Especializarse en climatización eficiente

Dominar tecnologías como aerotermia, bombas de calor, integración con fotovoltaica o sistemas inteligentes, que tienen alta demanda y subvenciones.

Diferenciarse con certificaciones

Mantener al día las habilitaciones oficiales y comunicarlo al cliente como un valor añadido frente a la competencia informal.

Aprovechar la transición energética

Seguir de cerca las convocatorias de ayudas y bonificaciones para ofrecer al cliente soluciones con financiación y menor coste inicial.

En un sector con un 50% de autónomos, envejecido y con graves problemas de relevo generacional, anticiparse y apostar por la formación continua puede marcar la diferencia.

Teniendo en cuenta que los próximos veranos serán, previsiblemente, igual o más calurosos,  aquellos profesionales de la climatización que logren adaptarse y superar las dificultades estarán en posición de aprovechar la creciente necesidad de climatización en hogares y empresas.