El sector del vapeo en España está dominado por autónomos y pequeñas empresas, un ecosistema que genera empleo y dinamiza la economía local. Más del 80% de los negocios dedicados a la venta de vapeadores son pymes o trabajadores por cuenta propia, muchos de los cuales han encontrado en este sector una vía para emprender en un contexto económico complicado.
Estos negocios se enfrentan ahora a un doble desafío: por un lado, la posible pérdida de clientes debido a las restricciones publicitarias y, por otro, el aumento de los costes operativos si se aplican nuevos impuestos equiparables a los del tabaco. La CNMC, en su informe, advierte que una regulación excesivamente restrictiva podría generar barreras de entrada al mercado, limitando la competencia y favoreciendo a las grandes tabacaleras, que cuentan con mayores recursos para adaptarse a los cambios normativos.



