En España, menos de un 25% de las pymes y autónomos han dado el paso de incorporar prácticas sostenibles en sus negocios.  Aunque muchas reconocen la importancia de reducir su impacto ambiental, las cifras publicadas por la empresa aseguradora Hiscox muestran que la mayoría aún no ha adoptado una estrategia clara de sostenibilidad. 

Este tipo de estrategias no sólo ayudan a reducir la huella ambiental de los negocios, sino que además son cada vez más valoradas por los clientes y pueden determinar una venta.

Cuando el informe habla de “prácticas sostenibles” se refiere a medidas como la reducción del consumo energético, el uso eficiente de recursos, la gestión responsable de residuos, certificaciones ambientales, y en general a todo aquello que minimiza el impacto sobre el entorno. 

  1. Distintos beneficios para las pymes que aplican estrategias de sostenibilidad
  2. Dificultades para aplicar prácticas sostenibles
  3. Muchas pymes empiezan a ser sostenibles por el «efecto arrastre»

Distintos beneficios para las pymes que aplican estrategias de sostenibilidad

Según el Segundo Informe Hiscox de Pymes y Autónomos, solo el 24% de las pymes y autónomos encuestados ya ha incorporado estas prácticas, mientras que otro 17% reconoce que tiene intención de hacerlo. Esto significa que una mayoría significativa (más del 55%) no tendría planes a corto plazo para adoptar ninguna medida de sostenibilidad.

Entre los que sí han dado ese paso, los beneficios percibidos de seguir prácticas más sostenibles suelen apuntar en varias direcciones: ahorro de energía o materias primas, mejora de la reputación de la empresa, cumplimiento normativo y, en algunos casos, ventajas para acceder a fondos o ayudas públicas.

También hay negocios que aseguran que introducir medidas verdes les ha permitido diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo, especialmente en sectores como la hostelería, el comercio o los servicios profesionales.

Menos de un 25% de los autónomos y pequeñas empresas aplica prácticas sostenibles en su negocio
Menos de un 25% de los autónomos y pequeñas empresas aplica prácticas sostenibles en su negocio.

Pero la realidad es que muchas pymes y autónomos siguen viendo estas iniciativas como algo complejo, costoso o poco prioritario frente a otros desafíos más inmediatos, como la presión de costes, la financiación, o la digitalización.

Dificultades para aplicar prácticas sostenibles

Por otro lado, muchos profesionales reconocen barreras como la falta de información, la dificultad para encontrar proveedores verdes o la ausencia de incentivos económicos suficientemente atractivos.

Otros admiten que, aunque les gustaría avanzar en esta dirección, las prioridades del día a día acaban desplazando estas decisiones. 

Muchas pymes empiezan a ser sostenibles por el «efecto arrastre»

En cualquier caso, una parte de las pymes que han empezado a aplicar medidas sostenibles lo ha hecho motivada por cambios normativos y por la presión de grandes empresas que exigen a sus proveedores ciertos estándares ambientales.

Esto está generando un efecto arrastre: aunque muchas pymes no habrían tomado la iniciativa por sí solas, empiezan a incorporar prácticas verdes para no quedar fuera de determinadas cadenas de suministro.