Uno de cada tres autónomos permanecerá al frente de su actividad durante los meses de verano. Aunque este año mejora ligeramente el porcentaje de quienes conseguirán descansar respecto al ejercicio anterior, miles de profesionales seguirán sin poder desconectar por razones económicas o por la imposibilidad de dejar su negocio en manos de otra persona.

Así se desprende del informe sobre hábitos vacacionales elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), que refleja que el 23% de los autónomos no disfrutará de ningún día de vacaciones durante todo 2026 y que otro 11,4% ha decidido posponer su descanso a otra época del año. En conjunto, el 34,4% del colectivo continuará trabajando durante julio y agosto.

Los datos también ponen de manifiesto que, incluso entre quienes consiguen cerrar temporalmente su negocio, la desconexión sigue siendo una asignatura pendiente. La mayoría limita sus vacaciones a dos semanas como máximo y más de seis de cada diez reconoce que continúa pendiente de su actividad incluso durante los días de descanso.

  1. Ocho de cada diez autónomos que no tendrán vacaciones lo hacen por motivos económicos o porque no pueden dejar el negocio
  2. La mayoría de los autónomos que sí descansan solo consigue desconectar unos días

Ocho de cada diez autónomos que no tendrán vacaciones lo hacen por motivos económicos o porque no pueden dejar el negocio

La encuesta de ATA muestra que las principales razones para renunciar a las vacaciones siguen estando directamente relacionadas con la situación del negocio.

Entre el 23% de autónomos que asegura que no descansará ningún día durante este año, el 41,3% explica que no puede ausentarse porque nadie puede hacerse cargo de la gestión diaria de su actividad. Muy cerca aparece el motivo económico: el 39,5% reconoce que no puede permitirse dejar de facturar durante varios días. En conjunto, el 80,8% de quienes no tendrán vacaciones lo hace por una de estas dos razones.

La campaña de verano también condiciona las decisiones de muchos profesionales. Un 14,4% afirma que precisamente estos meses representan el periodo de mayor actividad para su negocio y que detener ahora la actividad supondría perder una parte importante de sus ingresos anuales. Además, un 1,8% señala que acaba de iniciar su actividad y considera que todavía no puede permitirse cerrar temporalmente.

La gestión directa del negocio y la falta de ingresos siguen siendo los principales obstáculos

El estudio vuelve a evidenciar uno de los principales problemas estructurales del trabajo autónomo: la dificultad para delegar.

Encuesta de vacaciones de verano 2026. Fuente: ATA.
Encuesta de vacaciones de verano 2026 (Fuente: ATA).

En miles de pequeños negocios, especialmente comercios, bares, talleres o despachos profesionales, la actividad depende directamente de la presencia del titular. Cuando éste deja de trabajar, también deja de ingresar.

Esta dependencia explica que muchos trabajadores por cuenta propia prefieran seguir abiertos antes que asumir el coste económico de cerrar durante varios días o contratar personal únicamente para cubrir unas vacaciones.

ATA también analiza a los autónomos que todavía no han decidido si descansarán este verano. Entre ellos, el 60,6% asegura que tomará la decisión en función de cómo evolucione el negocio durante las próximas semanas, mientras que un 18,1% reconoce que suele decidirlo sobre la marcha.

En el caso de quienes sí posponen las vacaciones a otra época del año, el principal motivo vuelve a ser la propia actividad económica. Casi la mitad (45,8%) explica que el verano coincide con la temporada alta de su empresa, mientras que otro 20,5% asegura que tampoco puede ausentarse por las necesidades de gestión del negocio.

La mayoría de los autónomos que sí descansan solo consigue desconectar unos días

Aunque el porcentaje de autónomos que prevé disfrutar de vacaciones aumenta ligeramente respecto al año pasado, el descanso continúa siendo muy limitado.

Según ATA, el 46,2% sí tiene previsto parar durante este verano. Sin embargo, tres de cada cuatro limitarán ese descanso a un máximo de dos semanas. La opción más frecuente será disfrutar únicamente de dos semanas (42,6%), seguida de quienes sólo podrán desconectar durante una semana (27,7%). Incluso un 6,3% dispondrá de menos de siete días de vacaciones.

Los periodos más largos continúan siendo minoritarios. Apenas el 14,9% podrá detener su actividad durante tres semanas y únicamente el 5,7% disfrutará de un mes completo de descanso. Los autónomos que permanecerán más de treinta días sin trabajar representan un porcentaje testimonial del 1,8%.

El informe también refleja cómo afectan estas vacaciones al funcionamiento de los pequeños negocios. Más de la mitad de los autónomos (52,2%) opta por cerrar completamente su establecimiento mientras está fuera, asumiendo directamente la pérdida temporal de ingresos. Sólo el 22,8% consigue mantener la actividad gracias a su plantilla y apenas un 0,8% contrata personal específico para cubrir las vacaciones.

Más de seis de cada diez siguen pendientes del negocio incluso durante las vacaciones

La desconexión continúa siendo uno de los grandes retos para el colectivo.

Según el estudio, el 41,1% reconoce que sigue realizando gestiones del negocio mientras está oficialmente de vacaciones. A esta cifra se suma otro 22% que asegura que, aunque no trabaje físicamente, mantiene permanentemente la preocupación por su empresa. En total, el 63,1% admite que es incapaz de desconectar completamente de su actividad profesional durante el descanso.

Los datos reflejan también el desgaste acumulado entre buena parte del colectivo. Aunque el 62,5% afirma que suele tomarse algunos días libres cada año, prácticamente uno de cada tres autónomos (32,9%) lleva más de doce meses seguidos sin interrumpir su actividad. Más preocupante aún resulta que el 19,1% reconozca que encadena tres años o más sin disfrutar de vacaciones.

Para ATA, estos resultados muestran una ligera mejoría respecto a ejercicios anteriores, pero evidencian que miles de trabajadores por cuenta propia siguen encontrando enormes dificultades para compatibilizar la continuidad de sus negocios con el descanso.

La dependencia económica de la actividad, la imposibilidad de delegar y la presión que supone mantener abiertos pequeños negocios continúan impidiendo que una parte importante del colectivo pueda disfrutar de unas vacaciones en condiciones similares a las del resto de trabajadores.