Una de los principales preocupaciones de los autónomos y pequeños negocios es el aumento de costes a través de la inflación, según el II Informe de Autónomos y Pymes de España de Hiscox.
Y aunque la inflación se mantiene en torno al 2% en la eurozona, en España se situó en agosto por encima con el 2,7%, según los últimos datos adelantados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Esta aparente estabilidad europea podría estar enmascarando, según los expertos economistas, efectos negativos para los trabajadores por cuenta propia y pymes de nuestro país que se traducen en mayores costes, una presión fiscal creciente y menos fuerza para expandir o mantener su actividad.
- La inflación alcanza el objetivo en Europa pero genera riesgos para los autónomos españoles
- La subida de los precios aumenta los costes de los autónomos sin que puedan trasladarlos a sus clientes
- No actualizar los tramos del IRPF equivale a una subida encubierta de impuestos
- Los tipos de interés condicionan las decisiones de inversión
La inflación alcanza el objetivo en Europa pero genera riesgos para los autónomos españoles
Según un reciente informe de CaixaBank Research, firmado por Adrià Morron, la inflación general en la eurozona se situó en el 2,1% interanual en agosto, con una subyacente del 2,3%. En España, en cambio, el dato armonizado del Índice de Precios al Consumo (IPC) fue del 2,7%, uno de los más elevados del continente.
Morron apuntó que estas cifras reflejan una inflación a nivel europeo en línea con el objetivo de las autoridades comunitarios, por lo que no hay presión inmediata para que el Banco Central Europeo (BCE) cambie su política monetaria ya que “la política monetaria no puede recalibrarse a cada pequeño movimiento de la inflación alrededor del 2%”.
En consecuencia, no habrá cambios en los tipos de interés del euro en la próxima reunión del 11 de septiembre de la junta de gobierno del BCE, según este analista ya que “los mercados ven tipos sin cambios con un 99% de probabilidad”.
Sin embargo, la persistencia de los precios al alza tiene efectos en la economía real de los autónomos y los pequeños negocios que acumulan años de subidas en todos sus costes. De hecho, según los datos históricos del INE, la inflación en España ha superado ha superado el 2% prácticamente todos los meses registrados desde enero de 2021 con picos que han llegado a ser del 10,8% en el momento álgido de la crisis inflacionaria en julio de 2022.

La subida de los precios aumenta los costes de los autónomos sin que puedan trasladarlos a sus clientes
Para los autónomos, la inflación es más que una cifra macroeconómica tal y como explicó Claudio Aros, profesor de la OBS Business School a este medio.
Pese a que el IPC aumenta, “el autónomo no puede subir el precio un 2% de su trabajo” y añadió que mientras tanto “ha estado perdiendo capacidad; su dinero, su trabajo ha perdido valor”. Finalmente, cuando lo repercute, “los clientes no están acostumbrados, perciben la subida como excesiva y puede perder competitividad”.
Ese retraso en la traslación de los precios genera un problema estructural: los negocios pequeños absorben el golpe durante años y cuando intentan ajustar tarifas, los consumidores ya buscan alternativas más baratas. El resultado, como concluyó Aros, son márgenes muy ajustados, cercanos a la pérdida directa de beneficios.
A ello se suman los costes salariales crecientes, impulsados por la inflación y por las subidas del Salario Mínimo Interprofesional asociado a ella, ya que pueden costar miles de euros adicionales a los autónomos a partir de 2026.
No actualizar los tramos del IRPF equivale a una subida encubierta de impuestos
La inflación también erosiona el bolsillo de los autónomos a través de los impuestos. La falta de deflactación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) hace que muchos autónomos paguen más aunque no mejoren sus ingresos reales.
El profesor de economía de la Universidad de las Herspérides, José Torres Ramírez se mostró tajante al afirmar que “no deflactar el IRPF es como subir impuestos sin decirlo”.
Una realidad que FEDEA confirmó en uno de sus análisis calculando cómo la ausencia de ajuste en los tramos del IRPF supone un incremento efectivo de hasta un 30% en la factura fiscal de una familia media, un aumento silencioso que reduce la renta disponible sin necesidad de subir tipos impositivos.
Además, como advirtió Torres, no ajustar los tipos marginales al aumento de precios genera efectos perversos de forma que al “ganar un euro más hace que el contribuyente tenga que pagar 80 céntimos de ese subida en IRPF”.

Los tipos de interés condicionan las decisiones de inversión
La inflación marca la política monetaria de los bancos centrales explicaron los expertos. Así el BCE puede utilizar los tipos de interés para aumentar o restringir la demanda de crédito.
Sin embargo, otro estudio de CaixaBank Research expone que actualmente el BCE, tras cerrar el ciclo de tipos negativos y estímulos extraordinarios, mantiene su política monetaria en terreno “neutral”, con el tipo de depósito en el 2%.
La nueva estrategia de la institución reconoce que la economía será más volátil en los próximos años y que solo actuará ante desviaciones “grandes y sostenidas” de la inflación, evitando cambios bruscos por oscilaciones puntuales.
En esta coyuntura, Claudio Aros recordó que “los tipos de interés son un elemento importante a la hora de que los autónomos se animen o no a expandirse. Aunque el dinero esté barato, las perspectivas de futuro muchas veces frenan la inversión”.
Según los analistas de CaixaBank, el BCE está estrechando el corredor entre sus tipos de referencia para estabilizar el mercado interbancario, pero también avanza hacia un modelo en el que sean los mercados, y no el Banco Central, quienes marquen la liquidez. En la práctica, esto significa que los préstamos seguirán siendo caros y difíciles de conseguir, con poco alivio para las pymes a la vista.
Así, a pesar de que la inflación de la eurozona se haya estabilizado en el entorno del objetivo del 2% marcado por las autoridades monetarias, los autónomos y pymes españolas continúan bajo la presión de un aumento de precios mayor que en el resto de países europeos en el que sus costes suben (insumos, salarios, energía), la presión fiscal se incrementa de forma encubierta y el crédito se mantiene restringido.





