Los autónomos suelen acudir a los bancos presencialmente para solicitar financiación, incluso cuando la cantidad del préstamo no es muy elevada y no es necesario aportar aval. Sin embargo, en los últimos años han ido surgiendo distintas alternativas para que los trabajadores por cuenta propia puedan pedir un crédito de manera digital y en poco tiempo. Ahora bien, estas opciones también tienen sus riesgos.
Internet es ahora la puerta para conseguir financiación y cada vez más usuarios deciden solicitar un préstamo online. La facilidad de acceso y la flexibilidad son los principales atractivos para acceder a este servicio, si bien el formato online presenta algunos inconvenientes que, si no son advertidos, pueden causar un perjuicio al prestatario.
A continuación se repasan los principales errores habituales que se repiten entre los trabajadores por cuenta propia al solicitar financiación.
Tres errores comunes entre los autónomos al solicitar un préstamo online
No leer los términos y condiciones
Uno de los errores más comunes al solicitar cualquier préstamo, pero especialmente los créditos online es no haber leído correctamente los términos y condiciones. Es decir, la «letra pequeña».
En el modelo tradicional, hay un profesional que se encarga de informar al cliente sobre las cláusulas asociadas al acuerdo. En Internet esta información se encuentra publicada de forma precisa, pero a veces está oculta entre muchas páginas de contrato. Acostumbrado a “aceptar sin mirar” en sus compras online, el solicitante del préstamo puede mantener esta costumbre cuando confirma el contrato.
Esto puede ser un gran error, puesto que a veces se puede estar contratando un producto distinto al deseado o con comisiones e intereses mucho mayores a lo esperado.
Pedir más de lo necesario
Otro de los errores comunes a la hora de solicitar un préstamo online es el de solicitar más dinero del necesario. Esta situación ya no es tan habitual en el sistema de financiación tradicional, que suele implicar un proceso más largo y reflexivo. Sin embargo, con los créditos online, a veces se actúa con más impulsividad.
Para evitar solicitar más de lo necesario y sobreendeudarse, es recomendable hacer un ejercicio de análisis financiero, calculando cuidadosamente cuánto se necesita, en qué plazo y cuál es la capacidad de endeudamiento en cada momento.
No comparar todas las ofertas
La ventaja de Internet es que facilita el acceso a la información de forma rápida y sencilla. Asociada a la oferta de préstamos online, esta idea significa que es posible realizar una comparación entre las distintas posibilidades para solicitar el dinero. Incluso navegando por Internet se pueden encontrar noticias sobre ayudas y programas públicos de financiación.
Muchos usuarios, en cambio, no realizan esta comparación, pese a que puede suponer una notable mejora en las condiciones. Fruto de las prisas habituales que hay en la red, el internauta tiende a elegir la primera opción que aparece en la búsqueda de Google. Es un error, ya que con una pequeña inversión de tiempo se pueden encontrar otras opciones que ofrecen mejores condiciones.
La clave, en este asunto, es tener paciencia y asumir que un préstamo online no se consigue en dos minutos. Quizá el proceso de registro y confirmación es rápido, pero previamente hay que realizar un trabajo de análisis para decidir, de forma coherente, cuánto dinero necesitamos, sin olvidar leer las condiciones o buscar entre las distintas opciones que están publicadas en la red.




