El programa Alento ha abierto la puerta a que una treintena de autónomos y micropymes de Galicia reciban un impulso profesional en comunicación, marketing digital, desarrollo web, diseño de marca o ecommerce sin tener que invertir un sólo euro. La convocatoria se cierra ya el 15 de mayo, por lo que queda apenas una semana para poder acceder a este paquete de servicios especializados.
La iniciativa está promovida por la Fundación Roberto Rivas, en colaboración con la Xunta de Galicia y con el respaldo de profesionales del sector. El objetivo es claro: ayudar a pequeños negocios con arraigo local a profesionalizar su imagen y su comunicación.
No se trata de una ayuda económica directa, sino de una prestación en especie que se adapta a las necesidades concretas de cada beneficiario. Lo que se ofrece no es una subvención, sino una ejecución profesional gratuita de acciones de alto impacto, valoradas normalmente en miles de euros.
Los emprendedores del entorno rural tienen mayores opciones, aunque no son los únicos
Este programa se dirige a negocios con sede en Galicia, preferentemente en localidades de menos de 25.000 habitantes. No es obligatorio estar en el rural, pero sí se priorizan aquellas candidaturas con mayor componente local o comarcal. Los emprendedores del entorno rural tienen mayores opciones, aunque no son los únicos beneficiarios posibles.
Entre los servicios que podrán recibir los seleccionados se encuentran el diseño de una marca e identidad visual, la creación de una página web o tienda online, el diseño de estrategias de comunicación digital, campañas de publicidad o contenidos de video marketing. También se contempla la investigación de mercados o la elaboración de planes de negocio, según el punto de maduración del proyecto. Cada autónomo recibirá lo que realmente necesite, no un paquete cerrado.
Las candidaturas se presentan a través de un sencillo formulario online, accesible desde la web de la Oficina do Autónomo de Galicia (https://oficinadoautonomo.gal/es/blog/6227). Basta con tener una idea de negocio en marcha o consolidada, describir la necesidad concreta y justificar por qué la participación en el programa puede suponer un antes y un después. No es necesario aportar memorias ni documentación excesiva, lo que agiliza el proceso y evita barreras de entrada.
La Fundación Roberto Rivas seleccionará 30 iniciativas, teniendo en cuenta factores como el impacto potencial del proyecto en su comunidad, la claridad en la definición de objetivos, la viabilidad del negocio y la motivación de la persona solicitante. Aunque no hay requisitos excluyentes estrictos, la selección será competitiva y se recomienda presentar candidaturas claras y realistas.
Uno de los puntos fuertes de Alento es que no exige estar empezando desde cero
De hecho, muchas de las iniciativas apoyadas anteriormente estaban ya en marcha, pero necesitaban redefinir su imagen, mejorar su estrategia comercial o digitalizar su propuesta. No es un programa de emprendimiento incipiente, sino de impulso real para negocios que ya han dado el paso y quieren avanzar.
Entre los perfiles que más suelen beneficiarse de este programa figuran comercios de proximidad, negocios de servicios personales, proyectos agroalimentarios, iniciativas culturales o artesanales y servicios vinculados al turismo rural. También se han beneficiado en ediciones previas pequeños talleres, editoriales independientes, cooperativas o negocios de hostelería con enfoque local. El denominador común es su vinculación con el entorno y su voluntad de profesionalizarse.

Quienes resulten seleccionados participarán en un proceso de diagnóstico inicial con el equipo técnico de Alento, donde se analizarán sus necesidades y objetivos. A partir de ahí, se asigna un equipo profesional específico (diseñadores, desarrolladores, consultores, especialistas en marketing) que ejecutará el trabajo en un periodo acotado. El negocio no tiene que coordinar nada por su cuenta, salvo aprobar las fases y materiales que se le vayan entregando.
Una de las grandes ventajas del programa es que el resultado queda en manos del autónomo. Tanto la marca como la web o el plan de comunicación diseñado son propiedad del beneficiario, que podrá seguir utilizándolos una vez finalice la intervención. No hay cesión temporal ni licencias limitadas.
Todo el trabajo realizado queda en poder del negocio, sin contraprestaciones ni pagos posteriores
Esta fórmula, que prioriza la prestación directa frente a la subvención en metálico, ha demostrado ser especialmente útil para autónomos sin formación en marketing ni tiempo para gestionar servicios de terceros. En lugar de recibir dinero, reciben directamente lo que necesitan para profesionalizarse. Esto evita desvíos, trámites administrativos complejos y justificaciones técnicas.
Además, los beneficiarios no tienen que adelantar gasto alguno, ni declarar el importe como ingreso en su IRPF, ya que no se trata de una subvención económica. Al tratarse de una ayuda en especie gestionada por la Fundación, no se generan obligaciones fiscales para el autónomo, lo que supone un alivio adicional en un contexto donde muchas ayudas requieren justificación detallada y pagos previos.
La participación en el programa tampoco impide acceder a otras líneas de apoyo económico o formativo. Puede ser complementaria a ayudas municipales, subvenciones a fondo perdido o programas europeos. No hay incompatibilidades reseñables, siempre que no se solapen exactamente los mismos servicios.
A pesar de sus ventajas, la difusión del programa ha sido limitada, y muchas personas emprendedoras no han tenido noticia de esta convocatoria hasta ahora. La convocatoria aparece publicada en la web de la Oficina do Autónomo y en canales institucionales, pero no ha contado con una campaña de promoción amplia, lo que explica que aún haya margen para presentar solicitudes.
La propia Fundación Roberto Rivas ha señalado en ocasiones anteriores que su intención es priorizar proyectos con arraigo, autenticidad y compromiso con el entorno. Se busca evitar candidaturas oportunistas o planteamientos genéricos, y por eso la calidad de la propuesta pesa más que el número de empleados o la facturación.





