Luis López cambió los fogones de restaurantes con estrella Michelín en Londres y Mallorca por la aventura de hacerse autónomo en Estados Unidos.
Hoy, asentado en San Francisco, se ha convertido en uno de los chefs privados más demandados de la zona, preparando almuerzos y cenas exclusivas para pequeños grupos en residencias privadas de Silicon Valley y la bahía.
En Mallorca y en Londres llegó a ocupar cargos de responsabilidad, pero vivía bajo una presión constante, con jornadas interminables y sin apenas tiempo para la vida personal. La pandemia y una oportunidad laboral de su pareja en California le abrieron la puerta a emprender, dejando vía libre a su creatividad.
- La pandemia y el Brexit empujaron al chef a dar el salto al emprendimiento
- Luis López encontró en California la oportunidad de reinventar su carrera
- La marca personal de un autónomo es la base de su éxito
- Diferencias entre emprender en España y en California
- El fracaso forma parte del proceso emprendedor
- Ser autónomo ha permitido a este chef ser dueño de su carrera y de su tiempo
La pandemia y el Brexit empujaron al chef a dar el salto al emprendimiento
Tras una dilatada carrera profesional que le llevó a cocinar en restaurantes exclusivos de Mallorca, en yates privados o en el mítico Fifteen, de Jamie Oliver, en Londres, empezó a notar que la hostelería no le ofrecía la salida profesional que buscaba.
Entonces el Brexit complicó el día a día en el Reino Unido, la burocracia se disparó y el ambiente laboral se endureció. A ello se sumó la pandemia, que paralizó la hostelería y le obligó a replantearse su futuro. Fue en esa coyuntura de incertidumbre cuando su actual marido recibió una oferta para trasladarse a los Estados Unidos.
Aunque al otro lado del Atlántico tampoco le costó encontrar un trabajo en un restaurante de postín, en su cabeza ya rondaba la idea de hacerse autónomo. Pero no sabía cómo ni en sus estudios de cocina le habían dado nociones de cómo emprender, solo de cómo abrir un establecimiento.
Todo cambió cuando conoció a Adam Cooks, un reputado chef local que le aconsejó como iniciar su propio negocio: desde sacarse el carnet de conducir californiano hasta constituir una LLC, la figura equivalente a una sociedad limitada.
Ese fue el punto de partida de su aventura como cocinero privado no se le pasó por la cabeza abrir un local de hostelería porque eso implicaba estar encerrado y perder la vida personal.

Luis López encontró en California la oportunidad de reinventar su carrera
En la cosmopolita San Francisco descubrió que nadie estaba ofreciendo experiencias gastronómicas europeas en casas privadas a base productos de primera calidad; algunos de los cuales trae él personalmente desde España. En una ciudad saturada de cocina mexicana, asiática y californiana, su propuesta mediterránea, con paellas, tapas y menús fine dining, se convirtió en un producto exótico y muy demandado.
Hoy ofrece tres experiencias diferenciadas que van desde una cena de alta cocina aprendida en los restaurantes Michelin en los que trabajó, una opción casual más cercana al restaurante tradicional y un estilo familiar basado en buffets o platos para compartir. Los precios varían entre 120 y 280 dólares por persona.
“Desde el principio tuve claro que no quería ser barato. Trabajo con buen producto y mi objetivo es dar una experiencia única, no competir en precio”, explicó.
Aunque hay muchos detalles sobre sus clientes que no pueden hacer públicos detalló que entre ellos hay familias que lo contratan semanalmente, parejas que celebran ocasiones especiales en suites de hoteles y millonarios de Silicon Valley que buscan exclusividad en sus residencias privadas. “En algunas casas he visto cosas surrealistas, con treinta personas trabajando para una sola familia. Es otro mundo”, confesó.

La marca personal de un autónomo es la base de su éxito
López tiene claro que cocinar es solo una parte de su trabajo. La otra es venderse. En este sentido se refirió a su logo como a “su bebé” porque “es tu marca personal y te acompaña siempre”.
Con la ayuda de una empresa de marketing desarrolló su propio imagen y aprendió nociones de negocio que nunca había recibido en su educación formal como hacer estudios de mercado y planes de viabilidad.
Asimismo destacó la importancia de las redes sociales y de las reseñas aprovechando para recordar a todos aquellos que están empezando con su negocio que los comentarios positivos de las experiencias de sus clientes son fundamentales para crecer.
Para este chef, la comunicación y la conexión con los comensales es muy importante porque “la gente no compra solo comida, compra la experiencia de tenerte en su casa y sentirse especial”. Detrás de cada plato no solo hay ingredientes, también hay historias que nos hablan del pasado y Luis procura que también formen parte de cada presentación.
Diferencias entre emprender en España y en California
Este chef reconoció que ha encontrado su lugar en California, un estado muy peculiar en el que hay mucha libertad para emprender combinado con un sistema de protección social.
Para Luis estas facilidades contrastan con las trabas y lo caro que es ser autónomo en España donde podría desgravarse ninguno de los gastos que allí si tiene como el del vehículo e incluso una comida en un restaurante, que puede considerarse como una “investigación gastronómica”. No sentir esa desconfianza constante por parte del Fisco sostiene que le da “mucho más libertad”.
Y aunque el coste de la vida en San Francisco es elevado explicó que incluso trabajadores poco cualificados pueden ganar 5.000 dólares al mes mientras que en “en España seguimos hablando de sueldos de 1.000 euros” y añadió que “España podría ser el mejor país del mundo, pero los salarios están por los suelos”. Allí, en cambio, no es extraño encontrar ofertas de trabajo por 8.000 o 10.000 dólares… al mes.
Reconoció, sin embargo, que en los Estados Unidos la sanidad y las pensiones son más precarias y dependen en gran parte de seguros privados o planes individuales y pueden suponer un coste importante a la hora de emprender.

El fracaso forma parte del proceso emprendedor
Su experiencia le ha enseñado varias lecciones que repitió con convicción. La primera es que hay que contar con un respaldo económico, porque nada funciona de la noche a la mañana. La segunda, encontrar un nicho claro: “No tienes que hacer lo que hacen todos, sino lo que se te da bien y lo que te diferencia”. Y la tercera, saber venderse: “La reputación online es oro. Tu logo, tus reseñas, tu presencia digital son lo que te abren las puertas”.
También insistió en que no se puede aceptar todo por miedo a perder clientes y recalcó que “un emprendedor tiene que decidir en qué liga quiere jugar. La exclusividad se valora y, a veces, decir que no te da más prestigio que aceptar cualquier encargo”.
Por último, reconoció que emprender es un proceso largo y lleno de errores pero en el que “lo importante es disfrutar del camino, aprender de los fallos y no complicarse demasiado. Y aunque “a veces queremos hacerlo perfecto desde el inicio, equivocarse también forma parte del éxito”.
Más allá de los números, López reivindicó la dimensión emocional de su trabajo porque “comer no es solo alimentarse. Cuando un cliente prueba un plato y se emociona, sé que lo he conseguido”. Su objetivo es que cada experiencia transporte a los comensales a recuerdos, viajes y sensaciones únicas.
Ser autónomo ha permitido a este chef ser dueño de su carrera y de su tiempo
Aunque sueña con abrir algún día un pequeño atelier gastronómico en Mallorca, por ahora su vida está en California. “Aquí organizo mi agenda, gano en un mes lo que antes en semanas de trabajo agotador en un restaurante y tengo libertad. Esa es la diferencia: ya no soy rehén de la hostelería, ahora soy dueño de mi carrera”.
La historia de Luis López demuestra que, con talento y visión, ser autónomo puede ser una fórmula para reinventarse profesionalmente sin depender de otros. López animó a aquellos que tengan una visión de empresa llevarla a cabo porque incluso en un sector tan duro en el como la cocina, siempre hay margen para innovar.





