Un nuevo estudio realizado por la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), en el marco del proyecto Grange, financiado por la Fundación La Caixa, pone en el foco en el relevo generacional del campo español. Y lo define como una “prioridad política”, que requiere de un nuevo enfoque para garantizar su sostenibilidad.

Esta universidad apunta diferentes aspectos estructurales que estarían dificultando la incorporación de los jóvenes al campo y señala además que dichas causas no se solventan con ayudas y asesoramiento. «Las medidas tomadas en la última década no han tenido el resultado esperado”, por lo que es necesario atender a los motivos por los que encontrar sustitutos para la agricultura se mantiene como una asignatura pendiente.

En ese sentido, el estudio aclara que las presiones y normas que imperan en el mercado expulsan a la pequeña y mediana empresa del sector. Ello, combinado con el despoblamiento que han sufrido las zonas rurales, acentúa el abandono de la actividad.

  1. Situación actual del relevo generacional en el campo: puntos críticos y ejes estratégicos
  2. El modelo agrario dominante no permite su reproducción socialmente
  3. El turismo compite de manera directa con el campo en diferentes zonas de España

Situación actual del relevo generacional en el campo: puntos críticos y ejes estratégicos

El estudio universitario se centra en analizar los puntos críticos que están desincentivando encontrar personas que entren al sector para hacerse cargo de la agricultura del país en los próximos años.

A partir de los resultados, la UOC concluye una guía con los puntos esenciales que requerirían de cambio para hacer políticas de relevo útiles. Así, un aspecto esencial de la investigación se ha centrado en la escucha a los propios actores, para conocer las dificultades que aparecen en la práctica.

«Buscamos desplazar el foco de la típica aproximación individual o de explotación hacia un enfoque regional, colectivo, político e histórico” explica Lucía Argüelles, una de las autoras principales del trabajo, e investigadora del grupo TURBA Lab del Centro de Investigación Interdisciplinario en Transformaciones Sociales y Culturales de la UOC, junto con Neus Monllor, fundadora y directora de la consultoría agrosocial Amaterra. 

Ello ha permitido, a través de más de 100 entrevistas a agentes diferentes del sector, llegar a la conclusión de que el campo no se está vaciando por falta de vocación, sino porque las reglas del mercado y las barreras de acceso “han expulsado a la pequeña y mediana escala”. 

El modelo agrario dominante no permite su reproducción socialmente

Para comprender este resultado, es necesario entender el funcionamiento estructural del sistema agroalimentario. En ese sentido, la investigación apunta a un modelo agrario dominante que “no está diseñado para reproducirse socialmente”. 

Como detalla Argüelles, esto se debería a las reglas del mercado, la política agraria actual y las barreras de acceso a los bienes de producción, que han provocado “décadas de sabotaje a esta agricultura”. 

Asimismo, a este marco se unirían las dinámicas territoriales imperantes que han estado provocando durante años el despoblamiento rural. Este se relaciona con la falta de infraestructuras locales para la agricultura o los ganaderos (como salas de despiece), la presión turística y urbanística (que compite, directamente, con el campo en diversas zonas de España), y la degradación general del tejido agrosocial.

Debido a ello, las subvenciones e incorporar nuevas personas agricultoras no son suficientes para mantener un sistema en el que “es tan complicado vivir dignamente”. Así, el informe destaca las ayudas económicas para incorporarse al campo y el acompañamiento técnico como vías de apoyo “importantes”, pero “insuficientes” si no se cambian las condiciones estructurales del entramado agroalimentario.

“El primer paso inexcusable es cuidar física, económica y emocionalmente a las personas que ya están sosteniendo la tierra», apunta la experta. Añadidamente, los cambios del clima también se están convirtiendo en un factor que incide en el relevo agrario, pero no suele ser una cuestión que expulse a las personas agricultoras del campo, debido a su gran habilidad para adaptarse a los mismos.

Sin embargo, sí que actúa como un multiplicador de costes, incertidumbres y problemas de sanidad animal y vegetal. “Terminan agotando la salud emocional de un sector ya que ya de por si vive en tensión».

El turismo compite de manera directa con el campo en diferentes zonas de España

Como se ha comentado, el estudio cuenta con una base de más de un centenar de entrevistas en profundidad a productores, habitantes y agentes territoriales, pertenecientes a seis regiones distintas, para conocer de primera mano la situación actual.

Según aborda la investigación, también se produce en diversas zonas, como el Llano de Mallorca, una competencia directa histórica del turismo por la tierra y la mano de obra, lo que habría tenido un impacto en la degradación social de la profesión de agricultor, frente a otros sectores.

A su vez, en determinados lugares rurales, más remotos o despoblados, la carencia de determinados servicios (escuelas, centros de salud, transportes) lleva a las familias jóvenes a salir a otros municipios o regiones, generando abandono agrario.