1. Para los expertos, es necesario vigilar el apalancamiento para no frenar el crecimiento de las micropymes
  2. La morosidad y los tipos elevan la fragilidad financiera
  3. Diversificar financiación y ajustar regulación, claves para aliviar la dependencia

Crece las solicitudes de créditos bancarios por parte de las micropymes españolas. Según el informe de la compañía especializada en información financiera y de crédito Equifax, seis de cada diez pequeñas empresas pidieron préstamos en 2024, lo que supone un aumento del siete puntos porcentuales en solo dos años.

Además, las microempresas concentran el 64% de estas solicitudes, un dato que ilustra hasta qué punto el acceso al crédito bancario se ha vuelto imprescindible para estos negocios.

Aunque, por un lado, este aumento del crédito apunta un mayor acceso de las pequeñas empresas a la financiación bancaria, también este escenario ha llegado a preocupar a algunos expertos. Juan José Montiel, profesor de EAE Business School, advirtió a este diario de que esta excesiva dependencia del crédito “condiciona el devenir de la empresa y coarta su crecimiento, ya que hemos de adoptar perfiles de gestión muy conservadores”. En su opinión, esta situación se puede traducir a largo plazo en una gran fragilidad de los negocios: “Una mala coyuntura puede llevarse por delante años de trabajo”.

La preferencia por los bancos sigue siendo la norma para la mayoría de micropymes, frente a otras fórmulas. El informe de Equifax señala que el 32% recurrió a financiación de facturas o seguros de crédito y el 34% a servicios para su operativa, porcentajes muy por debajo de los que se registran en la financiación bancaria.

Para los expertos, es necesario vigilar el apalancamiento para no frenar el crecimiento de las micropymes

Por sectores, los que más tiran de la banca son el comercio, la construcción y las actividades profesionales, con un peso por encima de la media nacional. Por regiones, Cataluña, Madrid y Andalucía concentran la mayor actividad crediticia, mientras que La Rioja, Cantabria y Navarra se sitúan a la cola.

Para Montiel, una de las principales consecuencias de este modelo es la obligación de gestionar con mucha cautela. La falta de liquidez puede dejarles sin margen para afrontar inversiones de largo plazo o periodos de menor actividad. “Lo peor es cuando las micropymes se ven obligadas a recurrir a la financiación externa para la gestión del circulante, afrontar periodos de menos ventas con la misma estructura, pagos puntuales, etcétera”, explicó el profesor.

La vulnerabilidad se acentúa cuando estas empresas recurren de manera sistemática al crédito para tapar déficits de tesorería recurrentes. “Las empresas endeudadas que recurren constantemente al crédito para sobrevivir, por falta de tesorería, son muy vulnerables a cualquier evento o caída circunstancial de las ventas, precipitando su desaparición”, advirtió Montiel.

El informe de Equifax apunta también a un problema añadido: la morosidad se concentra en las empresas más pequeñas. Las pymes de menor tamaño concentran más del 43% del saldo impagado tanto en crédito comercial como en financiación bancaria, lo que refleja la dificultad de cumplir con los compromisos adquiridos. Las microempresas, además, lideran los impagos en deuda de servicios.

Juan José Montiel es profesor de EAE Business School
Juan José Montiel es profesor de EAE Business School.

En este sentido, la hostelería, el comercio y el transporte destacan entre los sectores con mayor exposición a impagos. En el plano territorial, Andalucía, Extremadura y Murcia encabezan el riesgo de impago, mientras que comunidades como el País Vasco o Navarra muestran índices mucho más bajos.

La morosidad y los tipos elevan la fragilidad financiera

El profesor de EAE subrayó que la dependencia de un crédito no es el único problema porque las rigideces del marco laboral y regulatorio agravan la situación. A su juicio, las pequeñas empresas afrontan “rigideces sistémicas que pueden ser fatales, sobre todo en un marco legal cada vez más rígido en las modalidades de contratación, que impiden acompañar los ciclos de negocio con el personal necesario en cada momento”. En la práctica, contratar un trabajador adicional puede suponer la diferencia entre mantenerse o cerrar.

Montiel considera además que el entorno regulatorio y fiscal no favorece un marco claramente proempresa. “En ciertos sectores de la Administración, se persigue a la empresa como un ente sospechoso. En lugar de favorecer un entorno favorable a la actividad empresarial mediante políticas públicas que faciliten el acceso de las empresas a fuentes de financiación”, apuntó.

El estudio muestra que, aunque las medianas han mejorado sus condiciones de financiación, las microempresas siguen afrontando exigencias más duras. De media, el coste de financiación ronda el 3,85%, por debajo de años anteriores, si bien, lejos aún de los niveles prepandemia.

La excesiva dependencia de la banca frena el crecimiento de las empresas más pequeñas
La excesiva dependencia de la banca frena el crecimiento de las empresas más pequeñas.

Esta combinación de tipos relativamente altos, morosidad creciente y dependencia bancaria deja a los pequeños negocios atrapados en un círculo difícil de romper. Los expertos temen que, sin alternativas sólidas, cualquier shock económico pueda provocar un efecto dominó sobre miles de micropymes.

Diversificar financiación y ajustar regulación, claves para aliviar la dependencia

Frente a este escenario, Montiel reclama un mayor protagonismo de los instrumentos públicos de financiación. “Si al ICO se le dota de mayores recursos, podría asumir un papel mucho más activo en la financiación de estas pequeñas empresas”, aseguró. Del mismo modo, defiende que los bancos dispongan de un marco regulatorio más adecuado para financiar a las pymes con mejores condiciones.

En el plano internacional, la comparación tampoco favorece a España, donde predomina la financiación bancaria frente al capital privado. Esta estructura, según CEPYME, dificulta la creatividad y la innovación de las empresas españolas, condenándolas a crecer a un ritmo mucho más lento.

El propio informe de Equifax constata que las microempresas apenas han variado su peso en los últimos años, mientras que el crecimiento lo han impulsado principalmente las pequeñas y medianas. La falta de diversificación en sus fuentes de financiación explica en parte esta diferencia de trayectoria.

La realidad es que las micropymes siguen siendo columna vertebral del tejido productivo, pero lo hacen con una mochila financiera cada vez más pesada. “La pyme, clave del tejido productivo español, es un ente que lucha por sobrevivir en un entorno muy volátil y en condiciones cada vez más adversas”, concluyó Montiel.