Galicia ha iniciado la tramitación de una nueva norma para proteger y diferenciar las conservas artesanas de pescado y marisco elaboradas en su territorio por autónomos y pequeños talleres conserveros. Con esta medida, la Xunta quiere que estas conservas pasen a formar parte oficialmente del sello de Artesanía Alimentaria, lo que garantizará su reconocimiento como productos con un valor añadido y elaborados siguiendo métodos tradicionales.

La norma permitirá que pequeños negocios conserveros, muchas veces liderados por autónomos, puedan acogerse a una regulación específica que respalde la calidad de su trabajo y lo distinga del de las grandes industrias. Esta diferenciación es especialmente relevante en un sector en el que el arraigo territorial, el empleo local y el uso de materia prima gallega marcan una gran diferencia en el producto final.

La propuesta ha sido presentada por la Consellería do Medio Rural, que justifica la necesidad de incluir estas conservas en el paraguas normativo de la artesanía alimentaria gallega. Hasta ahora, productos como el queso, el pan o la miel podían acogerse a este sello; sin embargo, las conservas quedaban fuera, a pesar de la existencia de numerosas pequeñas empresas familiares que elaboran sus productos con técnicas tradicionales.

Responde a la demanda creciente de reconocimiento de muchas pequeñas empresas familiares

El borrador de la norma ya ha sido publicado y está en fase de audiencia pública para recibir aportaciones antes de su aprobación definitiva. Según la Xunta, este paso responde a la demanda creciente de reconocimiento por parte de pequeños productores, muchos de ellos asentados en el litoral gallego y con un modelo de negocio basado en la transformación manual y el empleo local.

Entre los requisitos que plantea la norma se encuentran el uso de pescado y marisco de origen gallego, la elaboración en pequeños lotes, el uso de técnicas tradicionales no industrializadas y una manipulación manual en buena parte del proceso. También se exigirá una trazabilidad clara de la materia prima y la producción, así como el cumplimiento de los estándares de seguridad alimentaria exigidos por la normativa general.

El objetivo final es que los productos que cumplan estos requisitos puedan llevar en su etiquetado el sello de Artesanía Alimentaria de Galicia, lo que les permitiría diferenciarse en el mercado y reforzar su imagen ante el consumidor. Desde la Xunta destacan que este distintivo puede abrir nuevas oportunidades de comercialización para los pequeños productores, tanto en canales gourmet como en exportación.

La normativa afectará directamente a un número elevado de pequeños negocios conserveros que en los últimos años han apostado por un modelo artesanal frente al proceso industrializado de las grandes compañías del sector. Muchos de ellos dirigidos por mujeres emprendedoras, han ganado relevancia por ofrecer productos de alta calidad, elaborados con mimo y con una narrativa ligada al territorio.

Este sello podría reforzar su imagen de marca y así no competir por precio con las grandes

Uno de los aspectos más valorados por los pequeños productores es que esta norma podría reforzar su posición en el mercado sin necesidad de competir por precio con grandes marcas. En un sector donde la competencia es feroz y los márgenes son ajustados, poder certificar que una conserva ha sido elaborada de forma artesanal y con pescado gallego puede ser determinante a la hora de conquistar al consumidor.

La norma contribuye a preservar saberes tradicionales y formas de trabajo en peligro de desaparecer
La norma contribuye a preservar saberes tradicionales y formas de trabajo en peligro de desaparecer.

También se espera que la norma contribuya a preservar saberes tradicionales y formas de trabajo que, sin este tipo de respaldo, corren el riesgo de desaparecer. En algunas zonas de Galicia, la producción artesanal de conservas es una actividad transmitida de generación en generación, muy vinculada al papel de la mujer en la economía local y al aprovechamiento de los recursos del mar de forma sostenible.

Aunque la normativa todavía debe superar el trámite de consulta pública, desde la Consellería se muestran convencidos de que contará con un alto nivel de apoyo por parte del sector. La intención es que esté aprobada antes de final de año y que las primeras conserveras puedan adherirse al sello en 2026.

El sello de Artesanía Alimentaria de Galicia fue creado en 2020 y se aplica actualmente a una treintena de productos. Con la incorporación de las conservas, la Xunta pretende dar un paso más en la consolidación de este distintivo como garantía de calidad y tradición, al tiempo que se refuerzan las oportunidades de negocio en el medio rural y costero.

La nueva norma amplía el abanico de productos susceptibles de protección

Desde que se aprobó el reglamento general de artesanía alimentaria, el sector ha experimentado un crecimiento notable en el número de productores registrados. En especial, entre autónomos que han encontrado en la transformación artesanal un modo de vida y una vía para diferenciarse en un mercado saturado.

Además de las ventajas comerciales, el sello puede tener un impacto positivo en términos de empleo, fijación de población y desarrollo local. En la actualidad, muchas de estas pequeñas conserveras están situadas en municipios costeros que atraviesan por problemas de despoblación y desempleo estacional.

El proceso de adhesión al sello será voluntario y requerirá la inscripción previa en el Rexistro de Artesáns Alimentarios de Galicia. Cada conservera deberá demostrar que cumple con los criterios establecidos y someterse a controles periódicos para garantizar el mantenimiento de los estándares exigidos. La Xunta ha anunciado que ofrecerá asesoramiento técnico a los productores que quieran iniciar el trámite.

Entre los retos que pueden surgir figura la necesidad de adaptar algunas instalaciones a los requisitos sanitarios y de trazabilidad exigidos, así como el coste inicial de los trámites. No obstante, desde la administración autonómica se considera que los beneficios en términos de diferenciación y acceso a nuevos mercados compensarán ampliamente estos esfuerzos.