María Isabel Miranda Santiago es una abogada mercantil especializada en Segunda Oportunidad, el mecanismo regulado en 2022 que brinda un marco legal para que empresas y autónomos -y el resto de personas físicas- puedan exonerar deudas insostenibles y empezar de cero con sus vidas.

Esta canaria, que lleva ejerciendo la abogacía desde los 23 años y cuenta con su propio despacho, Miranda Santiago Legal Group, se ha hecho popular por haber exonerado la segunda mayor deuda en España, además de haber gestionado más de 120 concursos, tanto en la parte de defensa del deudor como en la de administración concursal. 

Ello le valió el reconocimiento como Mejor Abogada Especialista en Ley de Segunda Oportunidad de Europa en 2024, la guinda a una trayectoria profesional que ha avalado con el éxito en sus casos de exoneración de deuda y que le ha granjeado la confianza de numerosos clientes.

Esto le ha permitido hacer crecer su firma considerablemente en los últimos años, donde se centra en asesorar a empresas y autónomos en la gestión de deudas y reestructuración financiera. Pero sin duda, lo que más destaca de su carrera profesional es la vocación por poder llevar esta herramienta a las personas.

“No es sólo una ley. Es la única herramienta que existe para condonar las deudas a quienes ya han perdido todo menos la esperanza. Cuando comprendí que no estaba negociando activos, sino devolviendo dignidad, supe que no había marcha atrás. Es vocación, es destino, y estrategia, para dar la vuelta al tablero a favor de estas personas”, relató a este diario.

Esta abogada ha conseguido la exoneración de más 80 millones de euros de deudas de autónomos y pymes

Esta especialista de los procedimientos concursales ya ha logrado la exoneración de más de 80 millones de euros de deuda entre pymes, autónomos y personas físicas durante su carrera, una labor que combina con la docencia y la publicación de información y contenido educativo accesible y práctico sobre la Ley de la Segunda Oportunidad tanto a través de su despacho como de su comunidad en redes sociales -cuenta con más de 24.000 seguidores en Instagram-. 

Sin embargo, mira con positividad y proactividad al futuro, donde espera seguir aumentando el número de personas que puedan beneficiarse de este mecanismo para comenzar una nueva vida. “Esto es lo que he exonerado durante mi carrera. Pero el contador sigue en marcha, aunque el sistema no lo ponga fácil”. 

Esta actitud guerrera la combina con una importante dosis de empatía para hacer frente a las experiencias de muchos de sus clientes, que reflejan la dureza real que supone la insolvencia para muchos emprendedores y trabajadores por cuenta propia, quienes ya superan más de la mitad de los procedimientos concursales que se llevan a cabo en España. 

“He vivido casos muy difíciles, en los que la persona me llamaba con la voz quebrada y me decía: “No sé cómo he llegado a esto”. Porque ahí ya no solo hay deudas, hay vergüenza, desesperación, miedo… Hubo uno que me marcó en particular: un matrimonio empresario al que conseguí una quita de siete millones de euros, que lo perdió todo durante la burbuja inmobiliaria de 2008. Les embargaron hasta la risa. Cuando el juzgado se retrasa porque está colapsado empiezo a ponerme hasta de mal humor”. 

Su vocación se forjó a raíz de las experiencias que vivían sus clientes

Como detalló Miranda a este diario, vio venir su vocación desde joven y ya no pudo huir de ella. Según relata, lleva más de diez años dedicándose a la abogacía, trabajando en varias administraciones públicas, semipúblicas y empresas privadas, y en la Agencia Tributaria canaria, derivando responsabilidades a administradores de empresas, pero su inquietud se despertó mucho antes. 

“Legalmente, hace más de una década que me dedico a la abogacía. Extraoficialmente, desde los 6 años, ya me encantaba negociar. Lo hacía con mi madre para quedarme despierta para ver dibujos animados”. 

Después, cuando empezó en el Derecho Concursal, abordó su aprendizaje de manera muy estratégica y se dio cuenta de que era buena en la materia, pero el momento clave llegó cuando comenzó a vivir la envergadura de las experiencias vitales en las que se encontraban estas personas. Se trata de un largo camino que comenzó como becaria a los 22 años. 

“Desde ahí no he parado hasta ahora. Entendí que detrás de cada empresa había alguien que no dormía, que revisaba su cuenta con el corazón en un puño o que había pasado de emprender un negocio a sobrevivir con un salario embargado”. 

Ahora bien, esta labor tan vocacional también guarda complicaciones, ya que es un mecanismo muy beneficioso, pero no milagroso. Los procedimientos concursales para llevar a cabo las exoneraciones cuentan con importantes requisitos que autónomos, personas físicas y empresas deben cumplir a rajatabla para poder eliminar sus deudas. 

“A veces es complicado explicarle a la gente que no soy David Copperfield y que no es magia, es estrategia. No consiste en llegar, firmar un papel y “adiós deudas”. La Segunda Oportunidad no es un juego ni un pase VIP a la libertad financiera. Es para quienes la merecen de verdad por haber actuado de buena fe. Pero aquí estamos, esquivando trabas y ganando batallas”. 

El límite para exonerar deudas públicas es «insuficiente» para la abogada

Una de los aspectos que destacó Miranda sobre el endeudamiento de los clientes que llegan a su despacho es la frecuencia con la que la insolvencia se extiende hasta las deudas públicas, ya que se trata de perfiles con un nivel alto de endeudamiento. 

En su experiencia diaria, muchos trabajadores por cuenta propia se mantenían pagando impuestos y cotizaciones a pesar de encontrarse ya en situaciones de insolvencia avanzada, debido a que la condonación de deuda con la Administración es mucho más restringida, y, por norma general, los clientes que van a procedimientos concursales pueden exonerar un máximo de 10.000 euros con Hacienda y otros 10.000 con la Seguridad Social. 

“Muchos autónomos y empresarios han estado pagando impuestos y cotizaciones mientras apenas les quedaba para sobrevivir. Y cuando el negocio cae, no hay flexibilidad por parte de la Administración. El problema es que esa deuda pública es una losa porque, aunque libremos a la persona de las deudas privadas, si sigue debiendo una cantidad absurda al Estado, sigue atrapada. Lo hemos visto, lo vivimos, y tratamos de combatirlo. No obstante, el TJUE ha dejado la puerta abierta para que los jueces y magistrados puedan justificar una condonación más alta. Aún no se ha pronunciado ninguno y ni ha condonado más de lo estipulado”. 

Por el momento, la Agencia Tributaria pauta, a partir de la reforma que llevó a cabo en la Ley concursal en 2022, que los créditos públicos no sean susceptibles de exoneración plena, y excluyó del acceso a la exoneración a deudores que, en los diez años anteriores a la solicitud de la exoneración, hubieran sido sancionados por resolución firme por infracciones tributarias graves o muy graves, entre otras. 

En sus palabras, se trata de una cuantía insuficiente, ya que presupone que la persona endeudada tiene que pagar “lo que no pudo pagar cuando aún le quedaban algunos ingresos. Es un sinsentido. Si de verdad queremos que la gente se recupere, hay que ser justos. Esto es un parche para cumplir con la Directiva Europea”. 

Como relató la abogada canaria, a pesar de las complicaciones que derivan de una labor en la que todos los actores se juegan mucho, la recompensa merece todo el sacrificio. Por ello, anima a los autónomos y empresarios que se encuentren en este tipo de situaciones a enfrentarlas con fuerza y determinación. 

“Que no esperen a estar ahogados para pedir ayuda. La Segunda Oportunidad no es un milagro, pero sí es un bote salvavidas, y que vengan preparados para luchar. Lo más gratificante es ver cómo alguien pasa de ser un preso de sus deudas a dueño de su futuro. No es sólo una condonación de deudas, es presenciar el momento exacto en que una persona deja de vivir en modo “supervivencia” y vuelve a hacer planes. Es dignidad recuperada. Eso no tiene precio…”, concluyó a este medio.