La Plataforma Inteligente de Destinos (PID) se presenta como una solución ambiciosa que pretende revolucionar la actividad turística en España, especialmente por su transversalidad: busca servir por igual a los grandes destinos que a los pequeños negocios, que constituyen el 98% del sector. No en vano, esta herramienta tecnológica integra datos públicos y privados para digitalizar la gestión turística, optimizar recursos y conectar destinos, empresas y turistas.

Diseñada por la Secretaría de Estado de Turismo, a través de SEGITTUR (Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas), la PID busca digitalizar y conectar a más de 500 destinos turísticos y 25.000 pequeños y medianos negocios en su primera fase. Sin embargo, aunque su potencial es innegable, todavía debe demostrar que podrá cumplir con todas las expectativas.

Y es que, según John Mora, vicepresidente de la Comisión Smart Cities de Ametic, “las herramientas tecnológicas permiten a los pequeños negocios vender más, reducir costes y mejorar márgenes con soluciones flexibles”. Lo cual constituye precisamente el atractivo de la PID: ofrecer acceso a datos estratégicos, personalizar la oferta de servicios y garantizar que incluso los negocios más pequeños puedan competir en un entorno cada vez más digitalizado. Pero para que esto sea una realidad, será necesario asegurar su adopción masiva.

Los pequeños negocios turísticos podrán beneficiarse de la información, mejorando su capacidad de respuesta al mercado

Esta plataforma tecnológica, que trabaja con datos públicos y privados para que destinos, empresas y turistas trabajen de forma coordinada, intenta ser una herramienta que ayude a los pequeños negocios turísticos a acceder a información estratégica que hasta ahora estaba fuera de su alcance. Laura Flores, directora de Nuevas Tecnologías y Desarrollo de Negocio de SEGITTUR, señaló que muchos pequeños negocios “no generan datos propios, pero podrán beneficiarse de la información que aporte la plataforma, mejorando su capacidad de respuesta al mercado”. Adecuado su oferta a la demanda real de los turistas.

Si logra funcionar como se espera, la PID permitirá que los pequeños y medianos negocios turísticos de este país adapten sus servicios en tiempo real, optimicen recursos y mejoren la experiencia del visitante. Por ejemplo, un restaurante podría ajustar su oferta en función de la llegada de cruceristas, o una tienda de souvenirs podría planificar horarios según la previsión de turistas. Estas herramientas tienen el potencial de transformar negocios locales en actores clave dentro de un ecosistema digital más amplio.

Además de ofrecer datos, la PID propone facilitar la interoperabilidad entre actores públicos y privados. Esto significa que las administraciones locales podrán trabajar de manera más eficiente con los pequeños negocios, integrando sus servicios en una plataforma común. Esta colaboración trata de aumentar la visibilidad de estos y permitir que puedan competir en igualdad de condiciones con empresas más grandes y digitalizadas.

Verán en tiempo real la afluencia de visitantes y se podrán redistribuir hacia áreas menos congestionadas

No obstante, el éxito de este sistema dependerá de la capacidad de los pequeños negocios para adoptar estas tecnologías. Aunque la PID plantea un modelo de pago por uso que reduce barreras de entrada, el nivel de digitalización en los pequeños y medianos negocios turísticos aún es bajo, alcanzando solo un 47,6%, según datos recientes de la propia SEGITTUR.

Uno de los grandes desafíos que la PID busca abordar es la saturación turística en destinos populares. Mediante tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT) y el análisis avanzado de datos, los destinos podrán monitorizar en tiempo real la afluencia de visitantes y aplicar estrategias para redistribuirlos hacia áreas menos congestionadas.

Esta plataforma pretende facilitar a los pequeños negocios el acceso a datos estratégicos sobre turismo en tiempo real
Esta plataforma pretende facilitar a los pequeños negocios el acceso a datos estratégicos sobre turismo en tiempo real.

“Este enfoque, además de beneficiar a los turistas, lo haría también a los pequeños negocios ubicados en zonas menos transitadas”, aclaró Laura Flores. “Puesto que podrían recibir un flujo mayor de visitantes gracias a estas estrategias”. Algo que subyace en el proyecto: adaptarse al perfil del viajero digital y a sus necesidades es clave para garantizar un turismo sostenible y competitivo.

Además, la sostenibilidad económica es otro de los pilares que persigue de la PID: permitir a los negocios optimizar sus recursos, reducir costes innecesarios y mejorar su eficiencia. Estas mejoras beneficiarán al turista, que tendrá acceso a servicios más personalizados, pero también a las comunidades locales, que experimentarán un turismo menos invasivo y más respetuoso con su entorno. Para luchar así contra la “turistofobia” que empieza a crecer en algunas zonas demasiado explotadas.

Si la PID logra integrar a los pequeños negocios de forma efectiva, podría transformar la forma en que estos operan

Según comentó John Mora, “España está sentando las bases de la primera infraestructura pública digital sectorial de turismo, lo que nos sitúa como referencia mundial”. Si se cumplen las previsiones, la plataforma podría ser exportada a otros países, consolidando a nuestro país como una de las mayores potencias en innovación turística. De hecho, ya lo es en volumen de viajeros recibidos, dado que se estima que la facturación del sector turístico superará los 200.000 millones de euros al cierre de 2024, elevando la contribución del turismo al PIB español por encima del 13%; una cifra sin precedentes.

Si bien, para que este modelo sea replicable, será esencial que funcione de forma eficaz a todos los nieveles. Esto incluye no solamente la integración de grandes destinos turísticos, sino también la participación activa de pequeñas localidades y negocios que dependen del turismo para su economía. En este sentido, la PID tiene el potencial de reducir la brecha tecnológica entre grandes y pequeños actores del sector.

No obstante, esta ambición dependerá de que el sistema demuestre ser funcional y escalable a nivel nacional. Y de una estrecha colaboración entre el sector público y privado, que será clave para superar los retos tecnológicos y logísticos que conlleva un proyecto de esta envergadura.

La PID promete comenzar a operar en 2025, un plazo relativamente cercano para un proyecto tan complejo. Su implementación inicial abarcará los destinos y negocios más avanzados en términos de digitalización, con la expectativa de expandirse gradualmente. Si logra integrar a los pequeños negocios de forma efectiva, la PID podría transformar la forma en que estos operan, abriendo nuevas oportunidades y mejorando su competitividad.