En lo que va de año, más de 30.000 autónomos han accedido a la jubilación y un 32% lo ha hecho más allá de la edad legal, optando por la jubilación demorada. En España, la edad ordinaria de retiro es de 66 años y 8 meses para quienes no acrediten al menos 38 años y tres meses cotizados, y de 65 años para quienes superen ese periodo de cotización.
La jubilación demorada implica seguir trabajando y cotizando después de alcanzar la edad legal, a cambio de un incentivo económico; que puede recibirse como un aumento vitalicio de la pensión o en un pago único.
Sin embargo, no siempre es una elección voluntaria: muchos autónomos se ven obligados a retrasar su retiro porque sus cotizaciones, a menudo bajas durante toda su vida laboral, les dejarían pensiones insuficientes para vivir. Este fenómeno también afecta de forma notable a mujeres que se incorporaron tarde al mercado laboral y no han acumulado suficiente cotización.
Más de 10.000 autónomos han accedido en 2025 a la jubilación demorada
Entre enero y junio de este año, 10.183 autónomos han optado por la jubilación demorada, el 32,1% de todas las nuevas altas de jubilación en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Si se mantiene este ritmo, a finales de 2025 se prevé que más de 20.300 autónomos se retiren con esta modalidad, sobre un total estimado de 63.374 nuevos jubilados.
La evolución es clara: en 2016, solo el 13,2% de los jubilados autónomos retrasó su retiro, mientras que en 2023 la cifra subió al 23,8% y en 2024 alcanzó el 26,3%. En menos de una década, la proporción de autónomos que elige esta opción se ha más que duplicado (se habría multiplicado por 2,5), impulsada tanto por los incentivos como por la necesidad de prolongar la vida laboral para acceder a una pensión más elevada.

En contraposición, la jubilación anticipada, que permite retirarse hasta dos años antes de la edad legal, ha mostrado un ligero retroceso. En lo que va de 2025, 4.401 autónomos han optado por esta vía, lo que representa el 13,9% de las nuevas altas. De mantenerse la tendencia, la cifra rondará los 8.800 autónomos a final de año, muy por debajo del máximo registrado en 2022, cuando se superaron los 9.900 casos.
Los datos reflejan que cada vez más trabajadores por cuenta propia prefieren –o se ven obligados a– prolongar su actividad para aumentar el importe de su pensión y que cada vez menos se pueden permitir jubilarse antes.

La jubilación demorada supera con creces a la anticipada
En 2025, la jubilación demorada supera ampliamente a la anticipada, invirtiendo la tendencia que hasta hace pocos años mantenía ambas modalidades en volúmenes similares. La brecha comenzó a abrirse en 2022 y se ha ido ampliando hasta que hoy prácticamente el doble de autónomos retrasa su retiro frente a los que lo adelantan.

El análisis de los datos absolutos confirma esta brecha creciente. Hasta 2021, los volúmenes de jubilaciones demoradas y anticipadas eran relativamente parejos. Pero desde 2022 las cifras de jubilación demorada han crecido con fuerza, alcanzando 15.909 casos en 2024 frente a los 8.931 de jubilación anticipada.
En 2025, los datos acumulados hasta junio ya reflejan 10.183 jubilaciones demoradas frente a 4.401 anticipadas, lo que proyecta un cierre anual con más del doble de casos en la modalidad demorada.

Un crecimiento porcentual imparable en la jubilación demorada
La proporción de autónomos que retrasa su retiro ha seguido una trayectoria ascendente en los últimos años, especialmente desde 2022. En 2016, el 13,2% de las nuevas altas de jubilación en el RETA correspondía a la modalidad demorada. Entre 2017 y 2021 el dato se mantuvo relativamente estable, oscilando entre el 11,6% y el 13,8%. Sin embargo, a partir de 2022 comenzó una escalada notable:
- 2022: 13,8%
- 2023: 23,8%
- 2024: 26,3%
- 2025: 32,1% (estimado)
Esta evolución supone que, en menos de diez años, el peso relativo de la jubilación demorada en el total de altas se ha incrementado en casi 19 puntos porcentuales.
Detrás de este cambio está, por un lado, el incentivo económico que premia prolongar la vida laboral y, por otro, la presión financiera que obliga a muchos autónomos –sobre todo aquellos con cotizaciones históricamente bajas– a seguir trabajando más allá de la edad legal para mejorar su pensión.
Requisitos y cuantías de la jubilación demorada en 2025
En 2025, la edad legal de jubilación para los autónomos se sitúa en 65 años si han cotizado al menos 38 años y seis meses, o en 66 años y seis meses si no alcanzan ese periodo. La jubilación demorada permite seguir trabajando y cotizando más allá de esa edad, a cambio de un incentivo económico que la Seguridad Social ofrece desde enero de 2022.
El sistema contempla tres modalidades de incentivo:
- Pago único: una cantidad a tanto alzado por cada año completo de retraso.
- Incremento porcentual vitalicio: un aumento de entre el 2% y el 4% sobre la pensión mensual para el resto de la vida.
- Fórmula mixta: combina un pago único reducido y un incremento porcentual menor.
En la modalidad de pago único, las cuantías dependen de la pensión inicial y de los años cotizados:
- Un autónomo con pensión inicial de 1.000 euros/mes recibiría entre 6.000 y 6.600 euros por cada año demorado, según tenga menos o más de 44 años y medio cotizados.
- Con una pensión inicial de 2.000 euros/mes, el incentivo sería de entre 9.600 y 10.100 euros anuales por cada año de demora.
- La horquilla general se mueve entre 4.400 y más de 12.000 euros por año pospuesto.
En la modalidad de incremento porcentual, la subida es de entre 2% y 4% sobre la pensión inicial. Esto equivale a:
- 24 euros más al mes en una pensión de 600 euros (repartidos en 14 pagas) por cada año de retraso.
- 113 euros más al mes en una pensión de 2.819 euros.
Aunque el pago único suele ser más atractivo a corto plazo, el incremento porcentual puede resultar más rentable a partir del segundo año de jubilación, ya que el aumento se percibe de forma vitalicia.
Ejemplos prácticos publicados por la Seguridad Social ilustran la diferencia:
- Una autónoma con pensión de 2.000 euros/mes que retrase dos años su retiro podría cobrar 18.400 euros en pago único (menos de 44 años y medio cotizados) o 20.000 euros (más de 44 años y medio).
- Un autónomo con pensión de 1.600 euros/mes obtendría 16.000 euros en pago único (menos de 44 años y medio) o 17.600 euros (más de 44 años y medio).
En el caso de optar por el incremento porcentual, estos importes se transformarían en un aumento mensual de entre 64 y 80 euros para toda la vida.





